.

http://www.camaralima.org.pe .... http://www.e-camara.net

ACTUALIDAD

Setiembre 2004 -  No. 2315

Un promisorio porvenir energético

Camisea: 20 años después

La llegada del gas a la capital es el primer paso del Perú para convertirse en una economía íntimamente ligada a este hidrocarburo natural. Asimismo, marca el inicio de una nueva etapa en la creación de energía, más limpia y barata.

Con la inauguración de la Planta de Gas Las Malvinas, donde se ubican los campos San Martín y Cashirian, el pasado 5 de agosto se puso punto final a 20 años de postergaciones para el aprovechamiento de este recurso natural.

Fue en el año 1983 cuando la empresa Shell, que había firmado un contrato con el Estado peruano para que realice operaciones petrolíferas en los lotes 38 y 42 dos años antes, descubrió un yacimiento de gas natural en la parte sur de la cuenca Ucayali.

Desde ese año hasta ahora, fueron tres gobiernos los que se interesaron en dar marcha a este recurso, pero distintas decisiones y postergaciones dejaron de lado una de las alternativas de generación de energía más importantes del mundo entero.

Fue hasta febrero del 2000 que se otorgó la licencia para la explotación de hidrocarburos por 40 años a un consorcio integrado por la argentina Pluspetrol, la estadounidense Hunt Oil, la surcoreana SK y la también argentina Techint. El mismo año se otorgó la licencia para el transporte a un consorcio denominado Transportadora de Gas del Perú (TGP), conformado por Techint, Hunt Oil, Pluspetrol, Sonatrach de Argelia, Tractebel de Bélgica y Graña & Montero.

Finalmente, en mayo del 2002, el Ministerio de Energía y Minas aprobó la inclusión de Tractebel como distribuidor de gas en Lima, a través de la empresa Gas Natural de Lima y Callao (GNLC).

Reservas y ganancias

La inauguración de la Planta Las Malvinas y la apertura de las válvulas en el City Gate de Lurín (al sur de Lima), abren las puertas para lograr el aprovechamiento del total de las reservas probadas de los yacimientos de Camisea, las mismas que ascienden a 8.7 Tcf (trillones de pies cúbicos) de gas natural y 550 MMBls (millones de barriles) líquidos de gas.

Hasta el momento, son cinco los pozos que se han perforado en el depósito San Martín y son 700 kilómetros los que recorre el gas natural desde el campo de Camisea hasta la ciudad de Lima. Asimismo, se estima que entre 7 y 8 años se podrá recuperar la inversión realizada en este proyecto (US$ 1, 700 millones), el cual demandó un total de 17 millones de horas-hombre trabajadas y generó 55,000 empleos indirectos.

Actualmente son siete las empresas nacionales de diferentes rubros, las que se han conectado a los tubos de transporte de gas, con la intención de reducir sus costos y aumentar sus factores productivos; pero se esperan otras más al darse cuenta de los enormes beneficios que tendrán si se tiene en cuenta el ahorro de hasta 40% en el uso de combustibles.

Además, la producción y exportación del gas permitirá que en el aspecto económico, se genere cada año entre el 0.5% hasta el 1% del PBI durante los próximos 20 años.

Exportación

Ante la envergadura del yacimiento de gas natural descubierto en Camisea, surgieron los potenciales mercados, siendo los primeros los Estados Unidos y México, ambos, grandes consumidores de este hidrocarburo.

En ese sentido, Camisea II es un proyecto que tiene que ver con la exportación y licuefacción del gas natural, lo que en parte depende de la construcción de una planta para la licuefacción antes del 2006.

Fue el ministro de Energía y Minas, Jaime Quijandría, quien señaló que si no aprovechamos esta ventana de mercado, otro lo hará, «debido a otros proyectos en el ámbito mundial que se están desarrollando».

Más optimista se mostró el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Alfredo Ferrero, quien indicó que en aproximadamente un mes, el Perú iniciará sus exportaciones de hidrocarburos de Camisea. Con ello se ha previsto que en este año, las ventas de líquidos de propano y butano lleguen a US$ 70 millones, mientras que en el 2005 se incrementarán a US$ 300 millones.

Los cálculos podrían incrementarse solamente si se tiene en cuenta que desde el 2008, México tendrá una necesidad de entre 400 y 600 millones de pies cúbicos diarios para abastecer su mercado de consumo.

Gracias a la próxima exportación del gas natural de Camisea, los futuros gobiernos podrán contar con ingresos de US$ 700 millones al año. Asimismo, dejarán al Estado US$ 10,000 millones por concepto de regalías. La mitad de dicha cifra quedará en la región Cusco y se podrá distribuir a los gobiernos provinciales y distritales así como a las universidades.

La masificación

Otro de los pasos a seguir es, sin duda, la masificación del uso del gas, tanto en Lima como en las demás regiones del país. Un primer avance estaría dándose con la construcción de tres ductos adicionales, según un anuncio del ministro Jaime Quijandría, que se dirigirán a Cusco, Huancavelica y Ayacucho, otro desde Pisco hacia el sur del Perú. La construcción de estos ductos requerirá una inversión de US$ 320 millones.

Como se sabe, nuestro país no cuenta con un mercado de consumo de gas, como sí lo tienen varios países vecinos de la región, algunos en gran medida, como son los casos de Chile, Argentina y Brasil.

La utilización del gas en nuestro país permitirá la reducción de las tarifas eléctricas hasta en un 20% y logrará también una paulatina sustitución de combustibles como el diesel y el kerosene, por un producto más limpio.

En ese sentido, el uso doméstico no solo se podrá utilizar para la cocina, sino para termas, secadoras de ropa, aire acondicionado, entre otros usos.
De igual modo, el gas permitirá cambiar la balanza comercial del país porque los vehículos del parque automotor consumen combustible importado y de menor calidad. En tanto el gas, al ser un combustible verde, produce menos contaminación que otros combustibles y genera un ahorro considerable.

Estimaciones realizadas hablan de un abastecimiento para unos 10,000 clientes en los dos primeros años de la llegada del gas, un incremento a 30,000 en los cuatro primeros años y 70,000 en los seis años de operación.

Se ha hablado de que desde ahora, existirá un Perú antes del gas de Camisea y de otro muy diferente desde su llegada a nuestra capital, de su licuefacción y su posterior exportación.

Animation1.gif (3838 bytes)