Las empresas en su diaria actividad no sólo realizan extracción, transformación o brindan servicios, también se preocupan (y si no lo hacen, tienen la obligación) de cuidar el entorno en el que se desarrollan. Esa es la responsabilidad social que todas las empresas ponen de manifiesto como una forma de retribución a los ciudadanos.
La responsabilidad implica la construcción de nuevas vías de comunicación, el cuidado del medio ambiente, la purificación del agua, el desarrollo urbano creando centros poblados, escuelas, postas médicas y hospitales, sistemas de emergencia para situaciones críticas como aeródromos o helipuertos, creación de estaciones de bomberos y su implementación, donación de ambulancias, de medicinas, etc.
También se extiende a los sistemas de capacitación técnica y artesanal, como en idiomas en los casos que la comunidad lo requiera, capacitación en sistemas de fertilización de suelos e irrigación, de sistemas de forestación, de enriquecimiento de suelos, de mejoras en la crianza de ganado y técnicas para reproducción y vacunación.
En adición, facilita las tareas de los comedores populares y desayunos escolares, mostrándoles los medios para convertirse en autosuficientes gestionando sus propios medios o produciéndolos. Pero la responsabilidad va más allá al fomentar el desarrollo del deporte y otras actividades recreativas, para lo cual colaboran con la creación de entidades y la construcción de infraestructura adecuada para cada caso.
¿Por qué lo hacen? Para ayudar al desarrollo de las comunidades más alejadas o más pobres, facilitar el desarrollo de las poblaciones y las personas, enseñarles a sobrevivir en medios tan difíciles y disímiles como los que tiene el territorio patrio, especialmente para crear vida allí donde no la había o permitir el crecimiento de nuevas especies, allí donde se extraen productos vegetales o animales.
En el caso de la explotación minera, la responsabilidad principal es la de facilitar la vida de las comu-nidades adyacentes a los centros y mejorar las condiciones económicas existentes permitiendo el progre-so. También el cuidar el medio ambiente es una de las principales responsabilidades, evitando con ello la proliferación de enfermedades, principalmente respiratorias, sin considerar las de otro tipo: cáncer, endocrinológicas, digestivas o simplemente quemaduras y fracturas, que son las más frecuentes.
Si la explotación es de tipo ictiológico, la responsabilidad es mayor, puesto que no sólo se debe cuidar la no contaminación del medio ambiente, sino la vida y desarrollo de otras especies que, o están bajo la protección del Estado en las reservas nacionales y áreas protegidas o simplemente no forman parte del sistema de explotación para el cual tienen permiso.
En cuanto a la capacitación y facilitación del aprendizaje de jóvenes y adultos, la intención final es la de orientarlos en principio como personal que pueda laborar en las mismas empresas y, posteriormente, para que conformen pequeñas o micro empresas que brinden servicios específicos a las mismas corporaciones explotado Todo es realizable y se puede hacer mucho sin un costo realmente significativo. Las personas se agrupan, se les prepara y estimula. ras o de transformación, esto es, un nuevo medio de desarrollo y nuevos agentes productivos, beneficiándose mutuamente.
La promoción de actividades deportivas y recreativas evitan el consumo de alcohol y otras drogas, como se acostumbra en pueblos alejados de los conjuntos urbanos en los que se mezcla el consumo de aguardiente con el masticado de coca. Esta combinación tiende a disminuir la capacidad de vida de los habitantes, así como a entorpecer su desarrollo personal y social.
El costo principal no es en dinero, sino es el deseo de hacer las cosas y la determinación para llevar a feliz término cada reto, cada acción propuesta, para cambiar el estado de las cosas.
Es tener la fuerza y el coraje para atreverse.
(*) Ph.D. Expositor de la Cámara de Comercio de Lima.