Si bien nuestro país tiene ventajas comparativas para el desarrollo de una amplia gama de productos
agroindustriales, hidrobiológicos y maderables, entre otros, está claro que éstas no son suficientes para competir en
un mundo globalizado. Se requiere entonces, impulsar nuestras ventajas competitivas a nivel productivo, industrial
y comercial. Por ello desde el año 2003, nuestro país, aún rezagado en sus exportaciones, busca recuperar el terreno
perdido orientando en forma decidida su producción hacia el comercio exterior.
En este sentido, el Plan Estratégico Nacional de Exportaciones (PENX) y sus componentes de Facilitación de Comercio Exterior, puestos en marcha en abril del 2003, constituyen –que duda cabe– no sólo un gran esfuerzo en esa perspectiva, sino también un buen ejemplo de lo que se puede alcanzar mediante la acción coordinada entre el sector público y privado.
El PENX tiene cuatro objetivos: desarrollar la oferta exportable, facilitar el comercio exterior, desarrollar los mercados internacionales y promover la cultura exportadora. Abarca, asimismo, el tratamiento de áreas temáticas como la macroeconomía, política fiscal, el financiamiento, la operatividad aduanera, infraestructura y servicio de transportes terrestre, aéreo y marítimo.
Este plan estratégico constituye así la viga maestra para establecer por fin una Política de Estado para el Comercio Exterior, estrategia que en la actualidad viene alcanzando un vertiginoso desarrollo en países emergentes como los asiáticos.
A poco más de un año de haberse anunciado el PENX, satisface constatar el avance en el desarrollo de algunos planes sectoriales como el agroexportador, textil, confecciones, joyería, orfebrería y artesanías. En breve, estarán listos los planes sectoriales para la pesca, la acuicultura, el forestal maderable y el de servicios intensivos en capital humano.
El mejoramiento de la administración del draw back para los exportadores, la asignación de un fondo de US$ 50 millones a COFIDE, con la finalidad de cubrir las garantías para las pequeñas empresas exportadoras, la constitución de un capital de riesgo ascendente a US$ 15 millones para las medianas empresas exportadoras y la ampliación de 12 a 18 meses de los plazos para la importación temporal, constituyen otros avances, según lo anunció recientemente el Mincetur en un foro organizado por la Cámara de Comercio de Lima.
De igual modo, debe destacarse el anunciado inicio de la concesión de aeropuertos a partir del cuarto trimestre de este año y de los puertos en el primer trimestre del 2005. La culminación de los procesos de certificación de los principales puertos de acuerdo al Código Internacional para la Protección de Buques e Instalaciones Portuarias (PBIP) es otro importante hito para impulsar una exportación competitiva.
Estos positivos avances en la formulación de una real política de Estado para el comercio exterior, indudablemente ya vienen dando sus primeros frutos, mediante el mejor aprovechamiento de los beneficios del APTDEA. Las exportaciones dentro de este beneficio, con un total de US$ 1,192 millones entre enero y mayo de este año, mostraron un incremento de 42% con relación a similar período del 2003.
La estrategia del PENX nos permitirá no sólo un acceso mucho más competitivo al enorme mercado de los Estados Unidos en el marco del futuro Tratado de Libre Comercio, sino también a los importantes mercados de la Unión Europea y de los países conformantes de la Cuenca del Asia Pacífico, donde la gigante China debe constituir uno de nuestros principales objetivos.
De otro lado, no cabe duda que con estas medidas, que deben incluir la eliminación de los sobrecostos a la producción, se incrementará nuestra oferta exportable con mayor valor agregado, lo que permitirá generar más empleos y modificar la estructura de nuestras exportaciones que hoy en un 70% son productos tradicionales y, que por depender del vaivén de los precios internacionales, no garantizan un flujo sostenido de divisas al país