LA SOLUCIÓN ESTARÍA EN LA
REVISIÓN DEL CANON MINERO
El instinto suicida
de las REGALÍAS
Finalmente, tras medio año
de debates e infructuosos
intentos de parte del
sector minero, por
demostrar que la
aplicación de regalías
afectaría la competitividad
del rubro, el gobierno
promulgó la Ley de
Regalías Mineras, iniciativa
que afectaría a 42
empresas, dos de las
cuales formarían parte de
la gran minería.
Paradógicamente, el Ejecutivo ha enviado de inmediato un proyecto con cambios a esta norma, las que no aminorarían sus efectos negativos. Los empresarios del ramo, en su totalidad, rechazaron la regulación por considerarla anticonstitucional; en tanto, en el exterior, las grandes compañías mineras, coincidieron en que muy probablemente buscarían en otro lado oro, cobre y otros minerales.
A sólo dos días de aprobarse en el Congreso la Ley de Regalías Mineras, los efectos se dejaron sentir en el mercado cuando las acciones del sector, que constituyen el principal rubro en la Bolsa de Valores de Lima, sufrieron una considerable baja en su cotización, ubicando a nuestro país en una posición inestable en el ranking de competitividad minera, con lo que resultará más difícil atraer a nuevos inversionistas, los que siempre inclinan la balanza hacia países menos problemáticos.
¿DERECHO O ATROPELLO?
Conforme a la Comisión de Energía y Minas del Congreso de la República, la regalía es un derecho de los pueblos de recibir un pago por la extracción de sus recursos que debe verse como una importante victoria para las regiones, pues atiende sus reclamos por una participación justa en las riquezas generadas por la explotación de sus minerales.
Sin embargo, el grupo de trabajo parlamentario no tomó en cuenta que tal acción afectaría a 40 medianas empresas mineras y que de aplicarse, sólo se estarán recaudando unos US$ 40 millones. Esta cifra no se justifica, si se considera que por el canon se espera una recaudación ascendente a US$ 900 millones.
PELIGROSA DECISIÓN
Al respecto, José Miguel Morales, presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), explicó que este tema constituiría un retroceso al país y una decisión que podría frenar el desarrollo toda vez que están en juego millones de dólares.
El problema radicaría en que ciertas minas producen concentrados, mientras que otras comercializan material bruto y algunas venden material semirrefinado, por lo que el concepto regalía sobre el valor del concentrado queda confuso.
Asimismo, destacó que la aplicación afectaría a los 226 proyectos pendientes de realización, que podrían quedarse truncos con el cambio de reglas acometido en el sector. A la fecha, la lista de estos proyectos es encabezada por Las Bambas y Alto Chicama.
“Es obvio que debemos ver una fórmula para que Las Bambas se concesione porque no es posible que abandonemos Apurímac, lo cual sería muy grave. Esta gente no va a recibir nada”, acotó.
Sin embargo, en los últimos días se ha conocido la decisión de Southern Perú y de Barrick Misquichilca de retirarse del concurso público internacional para la concesión del proyecto minero Las Bambas. Así, la aprobación de la regalías pone en riesgo una inversión futura de US$ 10,000 millones.
No es pues tarea de adivinos suponer que tal medida nos llevaría a una minería pequeña, en vez de fomentar un gran sector que genere industrias proveedoras de bienes y servicios.
IMPACTO RETARDADO
Para el empresario minero, la medida se dejará sentir en nuestra economía en uno o dos años, período en el que habrá una baja en la inversión minera, y si bien por ahora la gran minería no se ha visto afectada salvo los casos de Southern Perú Copper Corp. (Moquegua) y Volcán Compañía Minera (Pasco por verse amparada por un convenio de estabilidad jurídica, sentirá la pegada al vencerse el plazo de los mismos.
“Todos están revisando su plan de inversión y reduciendo personal, ya que si les quitan ingresos, tienen que ver por donde van a cortar. Lo que pudo ser un segundo ‘boom' minero como lo que venía ocurriendo en los últimos diez años, en que todos estábamos listos para la partida, lo están enfriando”, acusa.
Aunque no se pueden arrojar cifras exactas en cuanto a las pérdidas, vemos que los proyectos de Bayóvar que involucraban US$ 300 millones, La Granja (US$ 900 millones), Michiquillay (US$ 2,000 millones) y Toromocho (US$ 300 millones), no se explotarían debido a que a la hora de pagar la regalía, la ley de mineral es tan baja que no les permitiría salir adelante.
¿QUÉ HACER?
Para el presidente de la SNMPE, la verdadera solución estaría en revisar el canon minero, ampliando su base para beneficiar a las regiones donde se ubican los yacimientos.
El canon no sólo debería aplicarse sobre la renta del titular del proyecto minero, sino también sobre la renta de las demás actividades económicas alrededor de la operación minera.
“Debe verse la forma de que no se pague 18 meses después de lo que pagamos los mineros, sino en el momento que nosotros pagamos. Ahí se tiene 17 meses de aval. Además hay que tomar en cuenta que el canon minero no sólo incluye el Impuesto a la Renta que paga la actividad minera, sino el que pagan todos los contratistas y gente que trabaja alrededor de las minas, con lo cual se tendría una base más grande y de más ingresos”, dijo.
Pero, agregó, eso no lo quiere escuchar el gobierno, porque obviamente, sería como quitarle rentas; más fácil es poner más impuestos a la minería.
A LA ESPERA
Por el momento, el sector evalúa recurrir al Tribunal Constitucional o al Poder Judicial, empero, en el ínterin, se seguirá invirtiendo.
Hay un proyecto de Ley de Canon Minero que está en el Congreso y que ha sido empujado por todas las comunidades que están alrededor de las minas, a las que les interesa mucho más el tema. Es más importante regular el canon, que establecer estas regalías que están haciéndole daño a los proyectos futuros”, anotó Morales.
Según el presidente de la SNMPE, de aplicarse las Regalías, se pondría en desventaja a la minería peruana ante la chilena, cuyo sector minero ha generado cerca del 60% de la inversión extranjera en ese país en los últimos años.
“En el Perú, la última mina de cobre grande con menos de 1% de este mineral que se abrió, fue la de Cuajone en 1969. En Chile, entre 1975 y la fecha, se han abierto por lo menos siete minas de menos de 1% de cobre, últimamente, Codelco, que sólo representa el 30% de la producción chilena el resto es extranjero. Allá se ha producido el boom minero sólo en cobre. Nosotros no sólo tenemos cobre, tenemos plata, oro y zinc, y también tenemos un instinto suicida terrible”, concluyó.