Las vías tradicionales de escape al frío limeño muchas veces se congestiona, por lo que siempre es necesario buscar nuevas alternativas de placeres sencillos, suculentos platillos y un descanso bien merecido. Todo esto a sólo dos horas del ruido de Lima
Enrumbemos
al norte, mire de reojo los nuevos centros
comerciales de la zona, Puente Piedra, Ancón,
Pasamayo y Chancay. En el kilómetro 87 de
la Panamericana Norte nos encontramos con
el monumental castillo de 10,000 metros cuadrados
construido en 1925 y terminado diez años más
después. Esta curiosa obra alberga en uno
de sus ambientes un pequeño museo donde podrá
apreciar un interesante muestrario de momias,
textiles y huacos de la notable cultura Chancay.
Después del recorrido
puede probar la sazón de la región a
través de una variedad de platillos
elaborados a base de pescados y mariscos,
aunque también están entre los más cotizados
de la carta aquellos potajes hechos
de carne de pato.
En el centro
de la ciudad podrá observar la Glorieta de
la Plaza de Armas, declarada monumento integrante
del Patrimonio Cultural de la Nación en febrero
del 2000, así como la Capilla Virgen de los
Dolores. Otra reliquia es la Iglesia Matriz
de la Inmaculada Concepción, construida en
épocas de la colonia, con su altar mayor,
tabernáculo y púlpito de estilo barroco y
sus altares laterales con antiguas molduras
de pan de oro.
Seguidamente
podrá trasladarse a Huaral a sólo 10 kilómetros
de Chancay, zona de extensos cultivos y hermosos
campos. No deje de probar los reconstituyentes
tamales huaralinos ni de visitar en las inmediaciones
la ex hacienda Huando, donde se cultivan miles
de frutales y, por supuesto, las célebres
y dulces naranjas sin pepa.
Un camino afirmado
parte desde Huaral hasta La Florida, donde
tendrá que caminar 14 kilómetros para llegar
al complejo arqueológico de Rúpac, a 3.400
metro sobre el nivel del mar (sin soroche),
impresionante lugar que alberga numerosas
chullpas o construcciones funerarias prehispánicas.
Tome su tiempo y contemple los alrededores.
Para seguir
hacia el último destino de la ruta es necesario
regresar a Huaral y dirigirse hasta el kilómetro
103, donde hallará un camino afirmado y un
desvío conocido como la intersección de Río
Seco. Desde allí accederá al pueblo de Sayán
cuyo clima soleado es ideal para pasar el
día. En las afueras del pueblo observará cultivos
de algodón, grandes maizales y caña brava.
¡Buen viaje!