Normalmente todas las empresas posicionan al cliente como la base de su inspiración, pero todos sabemos que esto no se cumple muchas veces.
Cuando
nos referimos al Plan Estratégico de una organización
estamos hablando del Plan de vuelos a seguir,
en consecuencia todos sabemos que este Plan
contempla la Visión y la Misión organizacional
que muchas veces resulta solo retórica por
que la empresa o no la transmite o lo que
es más grave no la cumple.
Siendo
la atención al cliente un elemento que todos
juzgamos como prioritario y aun cuando a la
hora de hacer el Plan Estratégico todos le
demos el énfasis de ser el principal eslabón
de nuestra cadena, y que lo definamos como
“nuestros clientes son la base de nuestro
crecimiento”, “para ellos trabajamos”, “son
la fuerza que nos impulsa a seguir adelante”...;
también sabemos que muy pocas veces esto se
cumple en un 100%.
¿Cual
resulta siendo la tentación?
Tratar
al cliente como uno más.
A partir de esta premisa debe hacerse
una reflexión sobre qué elementos tener
en cuenta para que el cliente sea el
principal objeto de nuestro trabajo:
El
cliente por encima de todo Este es el
símil del primero de los diez mandamientos
de Dios “Amar a Dios sobre todas las cosas”,
en este caso es el cliente a quien debemos
tener presente antes que nada.
Nada
es imposible cuando se quiere A pesar
de que muchas veces los clientes solicitan
cosas casi imposibles, con un poco de esfuerzo
y ganas de atenderlo muy bien, se puede conseguir
lo que él desea.
Cumple
todo lo que prometas Teniendo en cuenta
en especial la definición de lealtad o de
fidelización “fidelidad es dar cumplimiento
a una promesa libremente hecha”.. Es cierto
que son muchas las empresas que tratan, a
partir de engaños, de efectuar ventas o retener
clientes, pero ¿qué pasa cuando el cliente
se da cuenta?
Sólo
hay una forma de satisfacer al cliente, darle
más de lo que espera Es lógico, yo como
cliente me siento satisfecho cuando recibo
más de lo que esperaba. ¿Cómo lograrlo? Conociendo
muy bien a nuestros clientes y enfocándonos
siempre en sus necesidades y deseos.
Para
el cliente, tu marcas la diferencia Las
personas que tienen contacto directo con los
clientes tienen una gran responsabilidad,
pueden hacer que un cliente regrese o que
jamás quiera volver, ellos hacen la diferencia.
Puede que todo funcione a las mil maravillas
pero si un dependiente falla, probablemente
la imagen que el cliente se lleve de todo
el negocio será deficiente. Recuerde cada
cliente insatisfecho nos produce una perdida
de diez clientes más.
Fallar
en un punto significa fallar en todo Como
se expresaba en el punto anterior, puede que
todo funcione a la perfección, que tengamos
controlado todo, pero qué pasa si fallamos
en el tiempo de entrega, si la mercancía llega
averiada o si en el momento de empacar la
camisa nos equivocamos y le damos un número
diferente, todo se va al piso. Las experiencias
de los consumidores deben ser totalmente satisfactorias.
Un
empleado insatisfecho genera clientes insatisfechos
Los empleados propios son “el primer cliente”
de una empresa, si no se les satisface a ellos,
cómo pretender satisfacer a los clientes externos,
por ello las políticas de recursos humanos
deben ir de la mano de las estrategias de
marketing.
El
juicio sobre la calidad de servicio lo hace
el cliente Aunque existan indicadores
de gestión elaborados dentro de las empresas
para medir la calidad del servicio, la única
verdad es que son los clientes quienes, en
su mente y su sentir, perciben lo que sienten,
y son ellos y no otros los que califican,
si es bueno vuelven y no regresan si no lo
es.
Por
muy bueno que sea un servicio, siempre
se puede mejorar Aunque se hayan
alcanzado las metas propuestas de servicio
y satisfacción del consumidor, es necesario
plantear nuevos objetivos, “la competencia
no da tregua”
Cuando
se trata de satisfacer al cliente, todos somos
un equipo Los equipos de trabajo no sólo
deben funcionar para detectar fallas o para
plantear soluciones y estrategias, cuando
así se requiera, todas las personas de la
organización deben estar dispuestas a trabajar
en pro de la satisfacción del cliente, trátese
de una queja, de una petición o de cualquier
otro asunto.
Entonces
debe tenerse en cuenta lo siguiente para mejorar
la atención y retener al cliente:
1.
Crear y mantener una política de servicio.
2. Tener visión de servicio.
3. Respeto total de la organización.
4. Mantener por escrito todas las políticas
de servicio.
5. Entrenamiento constante.
6. Hacer Marketing del Programa de servicio.
7. Responder la lealtad de los clientes.
8. Mantener supervisión constante sobre los
servicios.
9. Si todo esto lo sumamos a los conceptos
anteriores estaremos camino a la excelencia
en el servicio y por supuesto un paso delante
de la competencia, por que si no actuamos
bajo esta filosofía, pronto seremos superados.