En la primera mitad del 2003 se desarrollaron nuevos nichos de mercado pero muy pocas inversiones de envergadura
Unas de cal, otras de arena
Al inicio del año 2003 la actividad económica se vio alentada por expectativas positivas debido al importante crecimiento de los últimos meses del 2002 y a la incursión en algunos nichos de mercado como el cono norte de la ciudad.
Los ojos de
los empresarios apuntaron al norte de Lima,
mercado de alrededor de 2.5 millones de personas,
atendidas anteriormente por la informalidad,
a las cuales se les ha acercado una oferta
asequible a sus niveles de ingreso y de significativa
calidad.
El dinamismo
de este segmento de mercado, explica en gran
medida el incremento del crédito de consumo
y en general, la adquisición de bienes duraderos,
como electrodomésticos y equipos informáticos.
Por otro lado,
en términos generales, durante los primeros
tres meses del año, se apreciaron inversiones
de mediana magnitud principalmente en el sector
textil y químico, debido al ATPDEA; e inmobiliario,
por el programa Mivivienda.
Inversiones
Empero, a
nivel de grandes proyectos, además de la explotación
de Camisea y el tendido del sistema que llevará
el gas a Lima, no se ha emprendido otra gran
inversión en el país.
Ello debido
al clima de incertidumbre jurídica generada
entre otros por la trunca modificación de
la Constitución y la aprobación de normas
de claro sesgo populista.
Por su parte,
el Gobierno hizo muy poco por impulsar la
inversión privada, si consideramos que durante
el primer semestre se obtuvo por privatizaciones
solo un poco más de US$ 2 millones, nivel
ínfimo frente a la meta de US$ 400 millones
fijada para este año.
La falta de
inversión neutralizó el efecto impulso de
la política fiscal y monetaria sobre la economía,
lo cual finalmente en términos agregados,
significó una desaceleración de la reactivación.