Conceptos
como familia, cariño y afecto encierran el gran
secreto del boom comercial en el cono norte de
Lima.
El
impulso de la demanda
Diez y treinta
de la mañana. Un jueves del invernal de junio
en Lima. Nos aprestamos a partir en el bus
rumbo al norte. Nos acompañan empresarios
de los más diversos sectores a inaugurar una
nueva oficina de La Cámara en Los Olivos.
Tomamos la ruta de la avenida Universitaria.
Cruzamos la
zona industrial de las avenidas Colonial,
Argentina y Mirones. Más adelante las avenida
Perú, José Granda, y Tomás Valle. Colegios
particulares, academias pre universitarias,
pollerías, hostales, discotecas, cabinas de
Internet, panaderías, farmacias, en fin. Se
comienza a perfilar el movimiento comercial
a la entrada lateral de Lima norte, en la
urbanización San Germán.
Con una población
de 2.5 millones de personas, en los distritos
de San Martín de Porres, Los Olivos, Comas,
Independencia, Carabayllo, y Puente Piedra,
Lima Norte se ha convertido en el nuevo punto
de atracción comercial en la capital, a partir
de la llegada en 1997 de la oferta formal
de los Supermercados Metro en el límite de
Los Olivos con Independencia. Un año después
se inaugura Santa Isabel en Antunez de Mayolo
en Los Olivos.
Tras los años
de recesión, a partir de mediados del 2002,
se comienza a atender el concepto de la compra
familiar y se suma la oferta de entretenimiento
–acaparada hasta ese entonces por las discotecas–
con la inauguración del Royal Plaza. Después
de la compra en el Supermercado, las familias
se acercan a los cines a través del Cineplanet
y los centros de comida rápida como el KFC,
China Wook, Bembos, Pizza Hut, entre otros,
y los juegos electrónicos.
Tres meses
después al consumidor de Lima Norte se le
ofreció todo lo anterior en un moderno centro
comercial. El Megaplaza se inaugura con sus
dos tiendas anclas, Totus (de Fallabella)
y Rypley, los conocidos fast food, juegos
para niños y Cinemark, además de otras cadenas
de tiendas.
¡Una Locura!
Diez y cincuenta
de la mañana. «Estamos en otra ciudad», nos
comenta uno de nuestros acompañantes. «Aquí
nadie debe tener una cultura de seguro», refiere
un ejecutivo de una conocida compañía local
rubro asegurador. «¿Cuánto es el promedio
del alquiler acá?», se ánima a preguntar otro
empresario. Trescientos dólares mensuales.
Ya cruzamos
la avenida Angélica Gamarra y doblamos por
Antunez de Mayolo, la zona residencial de
Los Olivos. Las residencias de cinco pisos,
se confunden con letreros de cabinas de Internet,
tiendas de electrodomésticos, gimnasios, academias
y el supermercado San Isabel.
«Fue una locura,
en el primer fin de semana llegamos a recibir
a 250,000 personas en un solo día», nos comenta
Percy Vigil, gerente general de Megaplaza,
mall diseñado como una estructura de un solo
piso, de amplia infraestructura con una plaza
central, «como en provincias», que le otorga
un cariz familiar al Centro Comercial.
El ejecutivo
nos explica que si bien los principales concurrentes
a su Centro Comercial, principalmente de Los
Olivos y San Martín de Porres, ya tienen la
experiencia de haber asistido a San Miguel,
a través de la visita familiar al mall poco
a poco se está ampliando el público asistente.
«Estas personas
ya han pasado por un centro comercial y su
experiencia no ha sido la mejor, pues el mall
al que acudieron estaba diseñado para otro
público. Por ello necesitábamos la oportunidad
de la visita para que vean que la oferta de
Megaplaza es basada en el perfil del poblador
de Lima Norte».
De este modo,
un grueso número de consumidores abastecidos
anteriormente por el sector informal, han
comenzando a ser atendidos por una oferta
formal de tres B, buena, bonita y barata.
«En Lima norte
vemos que a nivel de ingresos es el sector
que más está creciendo a corto plazo», señala
gerente general de Megaplaza, al comentar
que en días de baja afluencia, el mall llega
a recibir un promedio de 30,000 personas,
número que se eleva a cerca de 78,000 en días
pico como en la semana de la campaña del Día
de la Madre.
Durante el
primer semestre, las ventas de los locatarios
del Megaplaza han superado los US$ 40 millones,
un 28% por encima de los estimados iniciales,
destacando los rubros confecciones y calzado;
electrodomésticos; alimentos; fast foods y
los cines.
¿Cuál es
la fórmula?
Comercio más
entretenimiento, más calidad de servicio y
precios atractivos, igual a un consumidor
satisfecho y siempre agradecido.
Según nos
explica Alfredo Jochamowitz, ejecutivo de
la compañía aseguradora Royal & Sunalliance,
operadora del Royal Plaza, el perfil del público
de Lima Norte no es muy distinto del que puede
encontrar en otras partes de Lima en cuanto
a sus requerimientos. «Simplemente, quiere
calidad, buen servicio, y un precio razonable».
«Mucha gente
nos decía que a la gente de esta zona les
gusta las cosas hecha ‘así no más’, porque
estaban acostumbradas a ello. Nosotros nos
resistimos a eso y emprendimos un proyecto
del mejor nivel, arquitectónicamente puede
estar en cualquier lugar de Lima Metropolitana,
como en San Isidro o Monterrico, incluso ha
ganado un premio», continua.
En buena cuenta,
para Jochamowitz, el denominado ‘boom’ de
Lima Norte se sustenta en un proceso educativo
del consumidor que poco a poco va generando
una mayor demanda.
Esta demanda
a entender de Percy Vigil es familiar. El
consumo se hace en grupo, es espaciado (pasan
muchas horas en el mall) y siempre está atado
al entretenimiento.
«Tenemos un
visitante muy participativo, acá en los fines
de semana los consumidores disfrutan mucho
de lo que se les da, lo aprecian, lo comparten.
El consumidor es más emotivo, más afectivo.
Aquí la gente vive el centro comercial de
una manera más activa», señala el ejecutivo
de Megaplaza con una sonrisa de familiaridad,
como si también se hubiera contagiado del
cariño del norte de Lima.
Entretenimiento
Precisamente
ese nivel de familiaridad y afectividad fueron
los conceptos que apreciaron los ejecutivos
del Royal Plaza al diseñar su centro de entretenimiento.
«La fuente
de entretenimiento clásica que ha tenido el
público de la zona eran las discotecas porque
no ha había otras alternativas», comenta Jochamowitz
al tiempo de explicar que los jefes de familia
y los niños no poseían un lugar común de entretenimiento
como ahora sí lo constituyen los cines, los
juegos electrónicos y los fast food.
«Por la zona
tenemos estas famosas piscinas con toboganes
que son un éxito rotundo. Lo que falta desarrollar
son entretenimientos para gente que no necesariamente
quiere ir a una discoteca, menores de edad
o gente mayor, entretenimiento sano». El ejecutivo
del Royal Plaza nos da algunas ideas de negocio.
Entretenimiento
y Consumo
A su vez estas
características generan el consumo, anota
Vigil. «Lo que estamos encontrando es que
hay visita con consumo. De alguna manera los
consumidores sienten que lo que se les da
es algo completo».
En ese sentido,
explica que si bien el nivel de gasto del
público que asiste a Megaplaza es muy variable,
en períodos de promociones (canje de cupones
de sorteo) se ha detectado un consumo promedio
de alrededor de S/. 100.
«Hemos desterrado
esa idea que el comprador viene a comprar
pocas cositas y nada más. Acá el comprador
es de volumen, de buena compra, de compra
de semana o quincena», subraya.
Fiestas
Patrias
En promedio
Megaplaza recibe 1.2 millones de visitantes
al mes, nivel similar a las visitas en San
Miguel y superior al millón de personas que
recibe el Jockey Plaza.
Mirando el
corto plazo, Vigil espera un incremento de
10% a 15% en el flujo de visitantes con respecto
a los meses promedio. «En julio, con que sea
un promedio de mayo y junio, meses de alta
afluencia, estaríamos satisfechos. Para ello
estamos instalando un circo y próximamente
se inaugurará un bar».
Por su parte,
Jochamowitz nos indica que aprovechando la
cercanía con Metro y Mc Donalds, están preparando
una serie de actividades conjuntas para ofrecer
un servicio integrado.
Estima que
al cierre del año, las ventas totales de su
centro de entretenimiento bordeen los US$
4 millones, cubriéndose las expectativas trazadas,
de un crecimiento del orden del 10% al año.
«El consumo
viene desde Los Olivos pero el desafío es
atraer al consumidor de Comas, la mayoría
del público que tenemos iba a San Miguel y
ahora tiene una alternativa de buenas características
en la zona y ha preferido quedarse en ese
lugar», dice el ejecutivo de Royal Plaza.
Para Jochamowitz
el Royal Plaza está actualmente en una labor
de aprendizaje, para ver qué otras demandas
se pueden satisfacer en la zona. Es así que
recientemente inauguraron un espacio de «Todo
Gamarra», dónde se han instalado algunos comerciantes
del emporio comercial de La Victoria. «Es
algo que no había en la zona, una tienda de
venta de ropa a descuento, curioso, por eso
es un éxito».
Nuevos Negocios
Después de
la inauguración del Centro de Desarrollo y
Promoción de las Pymes de la Cámara de Comercio
de Lima, comenzamos a departir con los empresarios
y autoridades de la zona. Ahí nos enteramos
que existe una fuerte corriente por independizar
a Lima Norte de Lima, convirtiéndola en una
provincia –como el Callao–, que se llamaría
«San Fe» y agruparía a Los Olivos, una parte
de San Martín de Porres, Independencia, Comas,
Carabayllo y Puente Piedra.
Nos refieren
asimismo que el 99% de las unidades productivas
de Lima Norte son medianas y pequeñas empresas,
de los diversos sectores, agrupándose la gran
mayoría en parques industriales como el de
Infantas, Naranjal y en la zona más estrecha
que separa la avenida Tupac Amaru de la Panamericana
Norte.
Descubrimos
que los pequeños empresarios de Lima Norte
le proveen de Muebles a la zona de Villa del
Salvador y a las grandes tiendas como Saga
Fallabella o Rypley.
El retorno
lo hicimos por la avenida Panamericana, el
asombro de nuestros acompañantes que por primera
vez veían el Metro, el Royal Plaza y el amplio
frontis del Megaplaza. El empresario que había
preguntado por el alquiler, nos comentó que
ya había encontrado local y que la subsiguiente
semana estaba llevando unas 200 computadoras
para trabajarlas.
A la semana
siguiente nos enteramos que otro grupo de
empresarios más también habían alquilado locales
para abrir filiales de sus compañías.
El Crédito
en Lima Norte
Desde hace
aproximadamente dos años, en principio a través
de los supermercados, y después mediante de
un proceso educativo con comercios más formales,
se ha desarrollado sustancialmente el uso
de las tarjetas de crédito y débito, vale
decir el dinero plástico en Lima Norte.
Carlos Siles,
gerente comercial de Visanet del Perú, indica
que su representada cuenta con cerca de 450
comercios afiliados de diversos rubros, concentrándose
la mayor parte del volumen de la facturación
en la zona son los supermercados y tiendas
por departamentos, así como en los gimnasios.
«En Lima Norte
encontramos que hay una tercera generación
descendientes de inmigrantes, jóvenes más
abiertos a nuevas tecnologías, a manejarse
sin dinero en el bolsillo, más bancarizados,
por ende es mucho más fácil trabajar con ellos»,
refiere el ejecutivo.
Actualmente
en Lima Norte se efectúan alrededor de 65,000
transacciones mensuales con la tarjeta Visanet,
de las cuales un poco menos de la mitad, aproximadamente
25,000 transacciones, se realizan en Megaplaza,
siendo el ticket promedio es de US$ 23.
Siles nos explica
que el uso del tipo de tarjeta en esta zona
es relativamente diferente respecto al estándar
nacional. «A nivel nacional el 55% de las
transacciones se hacen con una tarjeta de
crédito y 45% con la de débito, pero en Lima
Norte el 60% de los pagos con una tarjeta
de débito».
Cabe mencionar,
que en el caso de Visanet, de las 2.5 millones
personas que cuentan con una tarjeta de débito
en el país, sólo el 10% de ellas la usan para
compras