Más racionales al momento de elegir una compra o endeudarse más. Este es el perfil del consumidor peruano tras cuatro años de una aguda recesión y un
sobreendeudamiento con el sistema bancario.
“Tengo la percepción
de que no existe un después de la crisis;
el que se aprecie un PBI en aumento no significa
necesariamente que éste se traslade al consumo,
estamos hablando de un desempleo que sigue
tal cual, y por tanto no hay tal cosa que
el consumidor tiene plata y ahora gasta”,
refiere Horacio Acosta, gerente adjunto del
grupo CCR.
Esta percepción
se asocia a un perfil de un consumidor actual
que se fija más en qué gasta y aprecia la
oferta de valor a un precio accesible. Por
ello, revelan las investigaciones de esta
compañía, el consumidor apuesta a segundas
marcas.
El 44% de consumidores
peruanos prefiere comprar productos de marca
aunque tenga que pagar un poco más, un 13%
dice que compra a un buen precio indistintamente
si la marca es conocida, y otro 44% afirma
que si encuentra una marca que no es conocida
pero es de calidad aceptable y está a buen
precio, compra. Este último porcentaje aumenta
en los segmentos más altos de 44% a 56%.
El uso
del dinero
El estudio
de CCR destaca también que el 79% de consumidores
busca aprovechar mejor su dinero y adquiere
lo que más le conviene. El 37% dice que compra
más productos de ofertas, mientras un 29%
reconoce que compra más marcas de bajo precio.
Asimismo, en
el segmento alto y medio alto, el 32% afirma
que de diez productos que compra tres los
adquiere en oferta.
En un escenario
futuro de una mejora de la situación de la
economía del país, más no la del consumidor,
el 86% de los consultados por CCR dijo que
gastaría lo mismo que hoy, en tanto que un
13% sostuvo que gastaría un poco más.
En el caso
de una mejora del consumidor, pero no de la
economía del país, el 43% refirió que gastaría
un poco más, lo que revela que los peruanos
tienen más fe en la plata que tienen en su
bolsillo que en las cifras macro.
Finalmente,
en el mejor de los casos, una mejora de la
economía del país y del consumidor, un 71%
dijo que gastaría un poco más, y sólo un 6%
manifestó que gastaría bastante más.
Estos resultados
evidencian una extrema cautela en el manejo
de sus recursos, más aun si el 93% de consumidores
afirma que cuida el dinero más que antes.
¿Cómo explicar
con estas percepciones el importante incremento
del negocio del tarjetas de crédito? Para
Acosta, se está sembrando para futuro. “El
hecho de que se regale una tarjeta no significa
que se gastará con ésta. La gente está aprendiendo
a usar la tarjeta de crédito, sobre todo la
de débito, pues aún están cautos a endeudarse”,
refiere.
¿Boom de
consumo?
¿Entonces,
cómo explicar los supuestos booms de consumo
del cono norte de la ciudad? Las empresas,
indica Acosta, llevadas por la crisis después
de hacer un análisis de mercado se han dado
cuenta que tienen que ir hacia sectores populares,
sacrificando márgenes comerciales por incremento
de volumen de ventas.
En efecto,
hasta antes de la crisis el crecimiento de
la oferta formal de una gran variedad de rubros
como supermercados, tiendas por departamentos
o servicios de recreación, era ajeno a los
sectores populares –llámese el segmento socio
económico C y D de la población–, dado por
el precio o el posicionamiento que tenían
algunas marcas.
Empero, el
ejecutivo de CCR nos explica que en una situación
de crisis, desempleo, bajos sueldos, al consumidor
de estos segmentos, le han empezado a surgir
ofertas que sí respondían a esa capacidad
adquisitiva y de buena calidad, lo cual demuestra
que hasta antes de la crisis las marcas en
el Perú trabajaban con márgenes relativamente
grandes.
La recesión
obligó a las compañías a indagar más sobre
el circuito comercial que se desarrollaba
en determinadas zonas de la capital y que
se abastecían de la oferta de medianos y pequeños
negocios, en su mayoría informales.
“Habiendo
cierto poder adquisitivo en esas zonas ahora
se gasta lo mismo en centros comerciales formales,
que antes se destinaba a otros canales de
venta, como la informalidad u ofertas puntuales
dentro de esos mismos conos”, señala.
En suma, el
boom comercial del cono norte de la capital
en realidad es un trasladado del consumo,
pues ahora se tiene una oferta atractiva a
buen precio.
¿Cuándo descubren
el nicho? “El punto de quiebre se da hace
tres o cuatro años, justamente con el inicio
de la crisis. Se agudiza el sentido empresarial
y se decide entrar, tras cerca de diez años
en que se especulaba sobre este segmento,
porque en los sectores de clase media hacia
arriba el poder adquisitivo ya estaba apretado
por una significativa oferta”.
Clase media
A pesar de
los fenómenos antes mencionados, Acosta advierte
que no se han dado grandes cambios en la composición
socioeconómica del Perú, sino más bien una
reconformación interna de esa clase media.
Así, un 4%
de la población pertenece a la clase alta
y media alta, alrededor del 15% al segmento
medio, un 33% se ubica en la clasificación
baja superior y el porcentaje restante está
en la clase baja inferior, del cual un poco
más de la mitad está en pobreza extrema.
“Ya no es la
clase media que vive en Jesús María o Pueblo
Libre. Ahora encontramos este segmento en
Los Olivos. En general todos los sectores
se han visto afectados por la crisis, incluso
en los sectores de mayor poder adquisitivo
y ahora todos los consumidores tienen una
conciencia de ahorrar, de no gastar demasiado”,
sostiene.
Debe recordarse
que como producto de las reingenierias de
las empresas frente a la crisis, un importante
número de empleados, precisamente pertenecientes
al segmento medio alto de la población perdió
su empleo.
Finalmente,
consultamos por el “nuevo nacionalismo” del
consumidor peruano, el cual según el ejecutivo
de CCR es relativo. “El consumidor prefiere
en primer lugar que el producto funcione y
sea bueno. Si además es peruano, mejor”, concluye.