Falta
de capacitación y acceso al financiamiento señalan
empresarios
Las
barreras anticompetitivas en el Perú
Tras 12 años de apertura, nuestra economía ha superado enormes trabas originadas por las erróneas políticas del estatismo, sin embargo,
aún está pendiente la realización de gran parte de reformas estructurales,
que nos lleven al desarrollo ordenado de una economía de mercado.
Bajo esta perspectiva
preguntamos cuáles son los principales impedimentos
para alcanzar un mayor nivel de competitividad.
En la encuesta de este año el 24.8% de respuestas
acusaron la falta de capacitación, el 22.9%
refirió el limitado acceso a fuentes de financiamiento
y el 9.52% manifestó el déficit de recursos
tecnológicos o de infraestructura.
Esta lista
se completa con las limitaciones de acceso
a mercado por problemas logísticos, los elevados
costos de operación y las limitaciones de
acceso a mercados por competencia externa.
Estos últimos
resultados contrastan significativamente de
lo expresado en la encuesta del año anterior,
cuando se consideró como los principales factores
el déficit de recursos tecnológicos o infraestructura,
los elevados costos de operación, y la falta
de capacitación.
Adaptación
Esta variación
de la percepción respecto a los factores “anticompetitivos”
por parte del empresariado, en cierta forma
obedecería a una adaptación al entorno competitivo
del país.
Los empresarios
saben que dadas las restricciones fiscales
y la demora en los procesos de concesiones,
transcurrirá un tiempo prudencial para que
la infraestructura productiva, entendida como
carreteras en buen estado, puertos y aeropuertos
eficientes, mejore sustancialmente.
Bajo tales
circunstancias asumen este costo y buscan
alternativas eficientes para operar competitivamente,
empero en un contexto de cambios acelerados
en las formas y estrategias de realizar negocios,
los empresarios peruanos requieren capacitarse
para precisamente enfrentar estos cambios.
Por otro lado,
al no generarse grandes proyectos de inversión
en sectores de valor agregado, por más que
exista una disponibilidad de capital por parte
del sistema financiero –estimada en US$ 1,000
millones–, el factor retorno aunado a las
naturales precauciones de riesgo, limitan
el acceso al financiamiento a un costo razonable.
Capacitación
Como se verá
más adelante, la concepción de la necesidad
de actualizarse frente a los constantes
cambios de la coyuntura de negocios ha
cobrado suma trascendencia en la percepción
empresarial.
Para contrastar
esta apreciación preguntamos ¿cuál es el factor
que considera más importante para el desarrollo
competitivo? El 22.5% de empresarios consultados
destacó la capacitación continua, el 17.5%
la calidad, el 14.4% el acceso a la información,
el 13.8% el control de costos, y el 13.1%
la infraestructura y logística.
Esta vez, invertimos
la interrogante, encontrando desde una perspectiva
positiva que la capacitación es un factor
fundamental en la determinación de la capacidad
competitiva del empresario peruano.
Cabe mencionar
que el año anterior, los principales factores
preponderantes en el nivel de competitividad
empresarial, revelados por la encuesta del
año 2002, fueron la calidad, la innovación
tecnológica, y el control de costos. Posteriormente
señalaron la capacitación continua.
En lo que
respecta al tema de la calidad, cabe mencionar
que el 36.05% de los empresarios encuestados
señaló que su compañía ya posee una certificación
de calidad, destacándose entre las mencionadas
el ISO 9001, versión 2000, el ISO 14000 y
la certificación HACCP.
Gobierno
Dada aún la
activa participación del Estado en la actividad
económica, preguntamos finalmente cuáles son
los aspectos en que se requiere una acción
prioritaria por parte del Gobierno. Los resultados
son obvios frente a lo que constantemente
demanda la Cámara de Comercio de Lima.
El 18.6% señaló
el fomento a la inversión privada, el 16%
indicó la estabilidad jurídica, y en menor
proporción se mencionó el apoyo a la micro
y pequeña empresa, la modernización de los
procedimientos administrativos del sector
público y el combate del dumping, la subvaluación,
el contrabando y la piratería. Estos últimos
resultados no han variado sustantivamente
en relación a lo reflejado en la encuesta
del año anterior.
Esta última
percepción coincide entonces con la necesidad
de generar un entorno amigable para el desarrollo
de grandes proyectos de inversión en sectores
generadores de valor agregado, a fin de asegurar
la sostenibilidad del crecimiento de nuestra
economía a largo plazo.