Si bien la recuperación de nuestra economía en el último año, ha motivado favorablemente las perspectivas empresariales, esta percepción en el mediano y largo plazo se modera, si comparamos los resultados de la encuesta de un año a otro.
Al parecer aún pesan varios factores “anticompetitivos”, que en cierta manera, ahora influyen más sobre la visión competitiva del empresariado.
Así, cuando
consultamos al empresario top de la Cámara
de Comercio de Lima, cómo evalúa su nivel
de competitividad en los últimos tres años,
el 55.3% señala una mejora significativa y
el 27.1% una mejora leve.
Al comparar
estos resultados con la encuesta del año anterior,
se aprecia un incremento de casi 7 puntos
porcentuales en la percepción de mejora significativa;
situación distinta a los que aseveraron una
mejora leve, cuyo nivel se redujo de 37.1%
el año pasado a 27.06% en la presente encuesta.
Del mismo modo,
se advierte que el porcentaje de empresarios
que acusaron un leve descenso en su nivel
competitivo aumentó de 7.2% a 9.4%, y este
año ha aparecido un 1.2% de ejecutivos que
advierten un descenso significativo.
Si sumamos
los porcentajes de respuestas favorables,
notamos que la percepción de mejora competitiva
se ha reducido de 85.6% en la encuesta del
2002 a 82.4% en la consulta de este año.
Una primera
aproximación de estos resultados nos indicaría
que si bien en el último año, un significativo
número de empresas ha acentuado su percepción
de mejora competitiva, el indicador global
de incremento de competitividad no va en la
misma dirección.
Promedio
competitivo
Para obtener
otra referencia de mejora competitiva, utilizamos
el promedio de calificación del 1 al 10, donde
1 es el máximo nivel de competitividad y por
supuesto 10 el último.
En ese sentido,
cuando la consulta se concentra sólo en el
nivel de competitividad del ejecutivo, el
promedio obtenido es de 4.12, es decir un
punto por encima del nivel medio, destacándose
además que el 50% de ejecutivos se ubicó en
los 3 primeros niveles de competitividad.
El año pasado
la encuesta reflejó un promedio de calificación
competitiva de 4.56, ubicándose en esa oportunidad
el 58% de los encuestados en los niveles de
1, 2 y 3. Se evidencia en consecuencia un
aumento de 0.44 puntos en el puntaje de “percepción
competitiva” del ejecutivo peruano.
Cuando extendemos
esta pregunta al nivel de la empresa,
la calificación resultante fue de 4.02,
apreciándose de este modo un leve descenso
de casi 0.1 puntos. En esta interrogante
nuevamente el 50% de los ejecutivos consultados
marcó las tres primeras calificaciones,
nivel superior al 43% anotado en la encuesta
del año pasado.
Competitividad
país
Al igual que
el año pasado, planteamos la primera interrogante
de este ítem con respecto al país, observándose
en primera instancia una mejora en la percepción
empresarial respecto al año pasado.
En primer término,
la encuesta de este año revela que el 3.6%
de ejecutivos interrogados aseguró que la
competitividad del Perú tuvo una mejora significativa,
mientras que el 44.1% reveló una mejora leve.
Comparando
estos resultados con la consulta del año anterior,
encontramos un descenso de más de medio punto
porcentual en el número de ejecutivos que
contestaron una mejora significativa, en tanto
que la respuesta de mejora leve pasó de 18.1%
en el 2002 al 44.1% señalado en el sondeo
de este año.
Influencias
Teniendo en
cuenta estos resultados se estima que la renovación
del ATPDEA, con sus consecuentes beneficios
en los sectores de exportación de valor agregado,
así como el crecimiento de la economía del
último año mejoró la perspectiva empresarial
con respecto a la competitividad del país.
Asimismo, confrontando
los resultados de percepción empresarial frente
a la visión del país, se puede inferir que
se ha desarrollado un avance competitivo en
algunos sectores de la economía, cuya proyección
es mayor al momento de analizar la competitividad
del país; sin embargo ello no ha generado
en términos agregados un incremento de la
competitividad de las empresas con respecto
al año anterior.
Reformas
Esta última
observación se sustentaría en la prudencia
de algunos sectores afectados con la incertidumbre
política traducida en iniciativas de corte
populista, que a su vez han frenado u opacado
reformas estructurales en nuestra economía.
Este dato,
visto de otro modo, revela que el efecto del
crecimiento de la economía, anotado por nuestros
entrevistados en su percepción de la competitividad
del país, aún no se traduce en una mejora
global de la competitividad empresarial.