extranjera.
La estabilidad económica, política
y jurídica son requisitos para ello, pero
también corresponde eliminar los sobrecostos
y subir la productividad de nuestra economía,
que en conjunto permiten incrementar la competitividad,
todo lo cual hace atractiva la inversión
en nuestro país.
Es
más, esto hace factible aumentar la cartera
y el volumen de nuestras exportaciones, otro de
los elementos centrales de cualquier estrategia
de crecimiento para el Perú.
PERSPECTIVAS
En este contexto,
con un fenómeno de El Niño avisado
y siendo aún difícil prever la evolución
de la economía mundial, no obstante que los
primeros estimados señalan que el 2003 será
mejor tanto para los Estados Unidos, como para la
Comunidad de Estados Europeos y el Japón,
se proyecta un crecimiento del PBI para el próximo
año menor al presente
Nuestro pronóstico
es de 3.7%, con todos los sectores mostrando tasas
positivas, salvo el pesquero para el que no se tiene
una proyección. Nuevamente se tendría
a los sectores minero y construcción con
las tasas más altas, bajando la dinámica
del sector manufactura. Cabe mencionar que por efecto
estadístico se espera un crecimiento mayor
en el primer semestre.
La preocupación
especial del próximo año está
centrada en el nivel del déficit fiscal y
en los requerimientos financieros para cerrar el
hueco fiscal. El Ejecutivo postula un
déficit respecto del PBI de 1.9%, que sumado
a lo requerido por amortización de la deuda
pública determinan la necesidad de financiar
aproximadamente US$ 2,651 millones.
Nuestro pronóstico
es que el déficit estará en el entorno
del 2.2% del PBI, por lo que la cifra por financiar
asciende a los US$ 2,828 millones; de este total
aproximadamente US$ 1,206 millones no tienen fuente
específica de financiamiento.
Cabe resaltar
que el servicio de la deuda representa cerca del
26% del presupuesto del sector público, 4
puntos porcentuales por encima del pertinente del
año 2002; es decir, las exigencias por concepto
de deuda cada vez son mayores por lo que corresponde
tener extrema cautela en generar nueva deuda y tomar
conciencia que la situación fiscal demanda
acelerar la reforma del Estado y efectuar una cabal
reforma tributaria, que en conjunto permitan eliminar
esta constante preocupación.