En el año 2002 la
evolución de la economía a nivel
de los indicadores macro ha sido satisfactoria,
salvo en lo pertinente a las cuentas fiscales
y a la inversión que muestran dificultades
preocupantes, que pueden complicar la marcha
de la economía, como se verá
luego.
Una
mirada a los precios macroeconómicos muestra
que tanto el IPC como el tipo de cambio han registrado
variaciones poco significativas. La inflación
acumulada para el período enero-noviembre
se mantiene alrededor de 2%, con lo que se garantiza
que la cifra anual estará más cercana
al piso de la meta de inflación que se fijó
el Banco Central de Reserva (BCR). La devaluación
del nuevo sol se ubicará en el entorno del
4%, con tendencia a la baja por la leve caída
esperada en los últimos meses del año.
En resumen, una situación estable desde el
punto de vista de los precios macroeconómicos.
En
cuanto al otro precio importante de la economía
referido al costo del dinero, la tasa de interés,
ésta sigue aún alta, en particular
si se compara con el IPC pues la resultante es una
tasa real elevada, pero mantiene su tendencia a
la baja tanto para la moneda nacional como extranjera
(dólar).
Cierto
es que hay marcada diferencia entre las tasas de
interés a que acceden las empresas grandes
sólidas, que incluso están por debajo
del mercado internacional, de las vigentes para
el grueso del aparato productivo. En el caso particular
de las tasas de interés los promedios no
son representativos del costo del dinero para las
empresas pues difieren de manera sustancial según
tamaño, sectores y solvencia.
La
tendencia decreciente ha favorecido el mercado para
créditos hipotecarios y con ello un cierto
repunte de la actividad inmobiliaria, que es importante
por el empleo involucrado y para mover la economía
en el corto plazo.
PBI
La evolución
del Producto Bruto Interno (PBI) en el 2002 ha estado
por encima de las expectativas, mostrando todos
los sectores con excepción del pesquero tasas
positivas de crecimiento; desde agosto del 2001
el PBI ha crecido, aunque a tasas bajas y con altibajos.
Se estima en 4.5%
el crecimiento del PBI global para el presente año,
jalado por el sector minero dentro del grupo de
actividades primarias y manufactura y construcción
en el caso de las secundarias.
Cabe señalar
que los rubros otros servicios e impuestos, que
juntos representan el 49% del PBI, han tenido un
peso importante pues se estima un crecimiento anual
de 3.5% y 5.8%, respectivamente.
EFECTOS
Dejando de lado el
efecto estadístico y el efecto
Antamina que se conoce han coadyuvado al crecimiento
anotado del año 2002, la explicación
central del resultado del PBI para este año
descansa en las políticas expansivas monetaria
y fiscal.
En cuanto a la primera,
la política monetaria, a partir de setiembre
del 2001 se acelera la tasa de variación
de la emisión primaria, la misma que se intensifica
de manera significativa en el 2002.
En lo pertinente a la política fiscal, el
análisis trimestral de las cuentas fiscales
para el presente año muestra una tendencia
creciente del déficit, alejando la posibilidad
de cumplir con el déficit respecto del PBI
de 1.9% acordado con el Fondo Monetario Internacional
(FMI), pues se estima que se ubicará entre
2.3 y 2.5 %, similar al del 2001.
Lo crítico
es que este saldo negativo se produce por un impulso
creciente al consumo público, acompañado
de una caída permanente de la inversión
pública, idéntico por cierto al comportamiento
registrado en el 2001.
El crecimiento sano,
dinámico y sostenido de una economía
no se puede sustentar en políticas expansivas
monetaria y fiscal, pues con suerte permiten sólo
crecimientos moderados en el corto plazo, como el
experimentado en nuestro caso, y más temprano
que tarde terminan violentando la estabilidad económica
alcanzada.
Se requiere con urgencia
poner el énfasis en incrementar la inversión
privada y en retomar las reformas estructurales.
En el primer caso, la inversión privada,
ha decrecido permanentemente desde el tercer trimestre
del 2001, mostrando recién en el tercer trimestre
del 2002 una ligera recuperación.
LA INVERSIóN
La inversión
total del Perú en el presente año
apenas representa el 18% del PBI, sabiendo que se
reconoce que para aspirar a tasas de crecimiento
del PBI del 7% promedio anual ésta tendría
que ser del orden del 27%, es decir, está
casi 10 puntos porcentuales por debajo del nivel
necesario.
En consecuencia, es indispensable