Ineficacia
estatal limita el desarrollo del
Sector Educativo
¿Es una utopía
pensar que el servicio de educación esté
manejado en su totalidad por el sector privado?
Para el economista del Instituto de Libre Empresa
(ILE), Walter Puelles, esta posibilidad no es tan
jalada de los pelos; por el contrario, sostiene
que la participación del empresariado a través
de reglas de mercado en la prestación de
este servicio manejado mayoritariamente por el sector
público, además de mejorar el nivel
del sistema educativo permitiría que el crecimiento
de la economía efectivamente se refleje en
el bienestar de la mayoría de la población.
El
servicio de la educación es la transmisión
organizada del conocimiento, y por tanto
es un negocio descubierto por el mercado
para satisfacer las necesidades de información
que el individuo demanda para mejorar su
productividad
y obtener mayores ingresos futuros.
La diferencia entre las tasas de
crecimiento de los sueldos y salarios está
determinada básicamente por el stock de capital
humano y puede ser vista como el rendimiento de
la inversión en servicios como la educación.
La evidencia empírica demuestra que la falta
de conocimientos es la principal barrera que enfrentan
los individuos para acceder a ingresos mayores y
uno de los principales factores que limita la competitividad
de la actividad empresarial, explica Puelles
en un detallado informe sobre el fracaso del Estado
en la administración del sistema educativo.
En ese sentido, recuerda que el aumento
de la inversión privada en la primera parte
del noventa permitió a la economía
peruana crecer a tasas de 7% por año, sin
embargo, el impacto sobre el bienestar de los individuos
menos capacitados fue mínimo: Los sueldos
del sector privado ligados estrechamente a
la mano de obra calificada crecieron a un
ritmo mayor que los salarios ligados a la
mano de obra poco calificada que quedaron
rezagados. En 1990 el ingreso de un empleado (sueldo)
equivalía a 1.76 veces el ingreso de un obrero
(salario), hacia 1997 esta relación aumentó
a 2.67 veces (52%).
Para Puelles el servicio de la educación
es la transmisión organizada del conocimiento,
y por tanto es un negocio descubierto por el mercado
para satisfacer las necesidades de información
que el individuo demanda para mejorar su productividad
y obtener mayores ingresos futuros. De esta manera,
continúa, la educación se convierte
en una alternativa de inversión, una inversión
en uno mismo, cuyo rendimiento está en función
de las preferencias del mercado.
Por ejemplo, se estima que cada año
adicional de estudio reduce la probabilidad de constituir
una familia pobre en dos puntos porcentuales.
DISTORSIONES
El estudio del economista del Instituto
de Libre Empresa detecta doce distorsiones generadas
por la intervención estatal en la educación,
entre las que destacan la imposibilidad de realizar
un eficiente cálculo económico, dado
que las entidades públicas, a diferencia
de las empresas enfrentan serias restricciones para
evaluar correctamente su desempeño en términos
de satisfacción del consumidor, incurriendo
y promoviendo errores en lugar de aciertos.
El estudio advierte también
que el Estado ocupa un espacio que no puede ser
copado simultáneamente por las organizaciones
privadas, además de restringir la competencia
entre las pocas entidades privadas que se desempeñan
en el sector educativo.
Así, según el estudio,
bajo al actual contexto, sería difícil
para una pequeña empresa implementar una
empresa de servicios educativos y competir con el
Estado en una zona plagada de colegios
públicos.
En el Perú las organizaciones
educativas privadas generan un producto de US$ 1,800
millones anualmente, es decir, alrededor del 3.5%
del PBI global. Entre 1993 y
1997, período en el cual
la economía global creció a un ritmo
de 7% por año, el PBI de la educación
privada creció apenas a un ritmo de 3% por
año, limitado por la fuerte expansión
del Estado en el sector a través de la construcción
de colegios y academias pre universitarias.
Finalmente, se considera que la participación
del Estado en el sector educativo distorsiona el
mercado laboral, lo cual se refleja en el hecho
de que existe una marcada preferencia por los profesionales
egresados de universidades privadas y por tanto
en el diferencial de ingresos.
LAS PROPUESTAS
Puelles resalta en su estudio que
si bien las reformas estructurales aplicadas a inicios
de los 90 contribuyeron a mejorar la situación
económica del Perú, a través
de la promoción de la inversión privada
en sectores como la minería, el comercio
y los servicios, y coadyuvaron de forma indirecta
a incrementar el stock de capital humano, el intento
por promover la inversión privada en la educación
fue tímido.
Por ello se resalta una alternativa
ampliamente discutida y aplicada en algunos países
como Chile, que es sustituir el subsidio a la oferta,
por un subsidio de demanda. Esta propuesta fue sustentada
inicialmente por el premio Nobel en economía,
Milton Friedman, quien propuso un sistema de bonos
o vouchers para financiar la educación de
los más pobres.
El sistema de los bonos es un mecanismo
que no excluye la participación del Estado
en el financiamiento y redistribución de
los recursos, pero que le retira a la burocracia
estatal la responsabilidad de organizar, administrar
y proveer este servicio. La educación sería
brindada por el sector privado, mientras que el
Estado seguiría financiando la educación
de parte de los individuos a través de certificados
que las escuelas recibirían para luego transformarlos
en dinero. Empero, el economista anota que a pesar
que esta propuesta promueve la competencia no elimina
el problema moral.
En suma, la solución propuesta
por el informe pasa por separar al Estado de la
educación, eliminar burocracia (por ejemplo:
Ministerio de Educación, etc.), reducir impuestos
y dejar a las familias y empresas que libremente
decidan el qué, cómo y cuánto
producir. El dinero particular sustituiría
al de los impuestos. El mercado se encargaría
de proporcionar infinidad de posibilidades a los
individuos.