Este desempeño
es favorable en un contexto regional complicado
por la incertidumbre generalizada de los capitales
de riesgo ante el período electoral del Brasil.
Si bien los inversionistas internacionales han descontado
cualquier tipo de desorden financiero, en las últimas
semanas se han generado una serie de ataques especulativos
a los cuales ni el Perú se ha podido escapar
el tipo de cambio pasó de S/. 3.55
por dólar a S/. 3.64 en el mercado paralelo
a pesar de la fortaleza de sus reservas.
LA SALIDA
En consecuencia,
no debe esperarse un nuevo shock de inversión
en tanto y en cuanto los capitales no aprecien
un terreno sólido para instalarse,
incluso, a pesar que se ofrezcan atractivos
incentivos y rentabilidades.
Con esta premisa,
es más que urgente definir el rumbo
y el cronograma respecto de las modificaciones
a la Constitución Política,
y solucionar ordenadamente temas espinosos
como la revisión de los contratos de
estabilidad jurídica y del régimen
laboral.
Ante el agotamiento
de la herramienta fiscal y monetaria, la inversión
privada es el factor central reactivador que tiene
nuestra economía para crecer sanamente, además
de la actividad exportadora que está llamada
a liderar el sector productivo. La renovación
del ATPDEA nos ofrece una inmejorable oportunidad
para incrementar sustancialmente nuestras exportaciones
no tradicionales, variable que a su vez por su gran
impacto en la generación de puestos de trabajo,
contribuirá a una recuperación de
nuestro reducido mercado interno.
PELIGRO FISCAL
Este relativo escenario
favorable puede complicarse en un contexto de dificultad
para cumplir la meta de déficit fiscal pactada
con el FMI y a su vez financiar la brecha.
Por lo pronto,
en las siguientes semanas, se debe estar
llevando a cabo la emisión de bonos
peruanos con respaldo de la Corporación
Andina de Fomento por US$ 500 millones,
mientras que desde el MEF se está
rediseñando los programas de emisiones
internas, ante la poca expectativa generada
entre los inversionistas institucionales
por estos títulos.
En el plano de ingresos
tributarios el MEF ha dado dos paquetes tributarios
que claramente buscan apagar el incendio generado
por iniciativas como el Desagio Tributario, dejando
de lado puntos centrales como las exoneraciones.
De esta manera, las empresas tienen que seguir ajustándose
con el Impuesto Extraordinario de Solidaridad hasta
el próximo año y un cuestionado sistema
de retenciones que en muchos casos según
revelan las encuestas entre asociados de la CCL
ha eliminado los ya disminuidos márgenes
de ganancia de medianas empresas que empezaban a
sentir un halo de reactivación.
Reiteramos que el tema
fiscal es fundamental para garantizar que la leve
recuperación de la economía no sólo
se podrá mantener sino, lo que es más
importante, dinamizarla. Como tal, insistimos en
la necesidad de una corrección a la Ley de
Transparencia y Prudencia Fiscal, introduciendo
metas precisas de reducción del déficit
a la par que se fortalecen los esquemas de supervisión
y sanción.