Sin embargo, tal
como lo ha advertido el propio ministro de Economía
y Finanzas en su última presentación
en el Congreso de la República, la sensación
de reactivación no se hará tangible
para la mayoría de la población mientras
el PBI no experimente tasas de crecimiento superiores
a 5%.
Para que ello ocurra,
se tienen que iniciar proyectos de inversión
de gran envergadura en sectores generadores de valor
agregado, situación que no se dará
en tanto y en cuanto se reinicie el proceso de privatizaciones
y concesiones y se disipe el clima de incertidumbre
generado con constantes observaciones al marco jurídico
establecido para el normal desempeño del
capital privado, comenzando por la modificación
de la propia Constitución.
Este fenómeno
explica el hecho de que el sector comercial no muestre
tasas de crecimiento similares al desempeño
de la industria manufacturera. El mercado interno
continúa deprimido y si bien algunos sectores
en particular los vinculados a alimentos y
bebidas están destacando, en la suma
general la sensación de crisis aún
no se termina de superar.
A pesar de ello,
la demanda interna ha crecido 4% en el segundo trimestre
de este año y se espera que para el tercer
trimestre también registre una tasa similar,
debido en gran medida a la inversión pública
y privada.
DESDE COLOMBIA
Bajo esta perspectiva
no se debe soslayar tampoco la aventura colombiana
de los grupos Bavaria y Cisneros en Backus (US$
420 millones y US$ 248 millones, respectivamente),
así como el triunfo de la razón en
la concesión de Etecen y Etesur al grupo
ISA (US$ 261 millones), capitales que finalmente
movieron la curva de la inversión privada
al lado positivo del eje cartesiano tras ocho trimestres
de caídas consecutivas.
Según estimaciones
oficiales, la inversión privada crecería
4.4% en el tercer trimestre de este año,
nivel que de mantenerse en el último trimestre,
aseguraría una tasa de crecimiento de la
actividad productiva para todo el año en
el orden del 3.5%.