cansancio ocasionado por la
jornada, lleva en la mayoría de los
casos al sedentarismo.
De este modo, para la doctora
Carmen Palomino, médico de la clínica
San Lucas, aparte de la edad del ejecutivo
promedio que oscila entre base tres y cinco,
lo que constituye de por sí un factor
de riesgo para la propensión a diversas
enfermedades, es el sexo, cuya mayor incidencia
está registrada en varones.
Para la experta, existen cinco
enfermedades clásicas en el ejecutivo
moderno, muchas de ellas, silenciosas y que
pueden derivar en fatales desenlaces. Estas
son la dislipidemia (Grasas en la sangre)
y que condiciona a la arterioesclerosis (grasas
en los vasos sanguíneos); sobrepeso;
arteromatosis ( especie de sarro arterial
que impide el flujo normal de nutrientes y
forma émbulos que van a diversas partes
del cuerpo condicionando los infartos; la
enfermedad ezquémica, que a su vez
puede ser coronaria, cerebral o arterial periférica
( anginas de pecho e infartos) y el stress.
Esto se potencializa si el ejecutivo tiene
además cargas genéticas de diabetes
o hipertensión.
YO SOY UN GORDO BUENO
La disfunción eréctil,
aparte de los trastornos
mencionados, se ha convertido
en una dolencia que afecta cada vez más
a los hombres mundialmente, llegando incluso
a aquejar a ejecutivos de edad mediana y aun
menores de 40 años, lo que influye
negativamente en la calidad de vida, ámbito
profesional y plano sentimental.
Tomando en cuenta la magnitud
del problema y los crecientes índices
patológicos, Laboratorios Pfizer fue
el primero en lanzar una milagrosa pastillita
azul que revolucionó el mercado.
En los estudios realizados
con Viagra, se ha demostrado la seguridad
cardiovascular del producto, con una gran
experiencia de casi 20 millones de hombres
tratados.
De este modo, el Viagra se
convirtió en el tratamiento número
uno para la disfunción eréctil;
llegándose a administrar a nivel mundial
9 tabletas cada segundo, según cifras
otorgadas por Pfizer.
Se calcula que en el Perú
existen más de un millón de
hombres que
OXÌGENO
PARA LA VIDA
Muchas enfermedades modernas
se deben a la hipoxia (falta de oxígeno),
conviviendo con nosotros de manera silenciosa
hasta convertirse en males habituales (problemas
de contaminación crónica).
Así, malestares como cansancio, pérdida
de memoria, agresividad, dolores de cabeza
y musculares, menor energía física,
mayor vulnerabilidad a enfermedades virales
e infecciosas; insomnio, mareos, y stress,
entre otros, se podrían desterrar
para siempre, con una buena oxigenación.
Gracias al
descubrimiento del Instituto de Ciencia
y Tecnología de los Estados Unidos
de un ámbar fosilizado, que contenía
una burbuja de aire, fue posible averiguar
que en los albores de la humanidad, el aire
contenía 38% de oxígeno, a
diferencia de los 20.99% con el que contamos
en la actualidad (casi la mitad de lo que
el ser humano necesita por diseño
para funcionar bien) y el 19% en algunas
ciudades más contaminadas, como Santiago
de Chile, México, y el Centro de
Lima, entre otras.
Si
llegáramos a 11%, la vida sería
imposible. El ser humano necesita 6 litros
de oxígeno diario para vivir,
nos refiere el médico experto en
el tema, Dr. Julio Chávarri.
La medicina
hiperbárica y subacuática
es una especialidad médica, que desarrolló
una terapéutica llamada oxigenación
hiperbárica (OHB). Se coloca
a la persona en un equipo especial llamado
Cámara de Compresión, en la
que es sometido a la presión establecida,
según indicación médica
especializada, donde respira 100% de oxígeno
en períodos que varían entre
60, 90 ó 120 minutos, explica
Chávarri.
Entre sus múltiples
beneficios, tanto como acción preventiva,
cosmética (al reducir y retrasar
visiblemente los signos de envejecimiento)
y terapéutica, está recomendada
en casos de descompresión en buzos,
quemaduras con heridas de difícil
cicatrización, úlceras de
diabéticos (en sus inicios disminuye
sus riesgos al 3 %), gangrena, refuerza
el sistema inmunológico, oclusión
de arteria central de la retina, abscesos
cerebrales, coma vegetativo; etc.
Para mantener
un excelente estado psicofísico,
como método preventivo en general,
se recomienda siete sesiones seguidas dos
veces al año.