la actividad productiva como son los insumos y bienes
intermedios, así como los vinculados a la
inversión como son los bienes de capital,
muestran una alarmante caída (ver Cuadro
N° 7).
En este contexto no debe llamar la
atención que la balanza comercial sea ligeramente
negativa o positiva, pues es el resultado de la
escasa dinámica económica y de la
caída de la inversión, conforme se
comentó anteriormente. Urge potenciar las
exportaciones, para lo cual es imprescindible estructurar
una estrategia de promoción y elevar el nivel
de competitividad de las empresas y del país.
PERSPECTIVAS
No es fácil en el contexto
nacional, regional e internacional estimar cuál
será la evolución de la economía
hacia fin de año. En el caso del país
se tendrá un segundo semestre particularmente
complejo por las elecciones regionales y locales,
por las definiciones que tendrá el nuevo
gabinete ministerial, y las precisiones que comprenda
el mensaje presidencial.
Se estima un crecimiento menor en el segundo semestre
del año, al margen de lo anotado en el párrafo
anterior, en razón de cuatro elementos:
- El primero, que se termina el rebote estadístico
dado que en el segundo semestre del año 2001
el PBI creció 2.1%;
- El segundo, que igualmente se termina
el efecto Antamina pues su producción
se inició precisamente en el segundo semestre
del año pasado;
- En tercer lugar, que no hay espacio para mayor
gasto fiscal por las dificultades presupuestales,
aspecto que jugó un cierto rol en el crecimiento
del primer semestre; y,
- En cuarto lugar, porque no se vislumbra un giro
en el comportamiento de la inversión, elemento
fundamental de la demanda interna.
El estimado para el segundo semestre del año
es de 2.8 %, lo que
determina un crecimiento del PBI
para el año de 3.4 %. Se proyecta crecimiento
para todos los sectores productivos, salvo el sector
pesquero, afectado por factores climáticos.
En particular resalta la recuperación del
sector agropecuario y de la construcción,
siendo que ambos decrecieron el año 2001;
en menor medida destaca el ligero crecimiento del
sector industrial.
La estabilidad de precios y del tipo
de cambio continuará el presente año,
pues se proyecta una inflación de 1.8% y
una devaluación del orden del 1.5%, lo cual
en las circunstancias actuales es fundamental para
garantizar un mínimo de confianza a los agentes
económicos nacionales y externos (ver Gráfico
N° 5). En esta dirección es igualmente
positivo el nivel de las reservas internacionales
netas, que ascienden a poco más de US$ 9,000
millones.