Populismo
Laboral
.................afecta
la competitividad
Este documento ha sido promovido
por los congresistas ( en su mayoría ex-dirigentes
sindicales) que integran la Comisión de Trabajo
del Congreso, donde el tema central es la estabilidad
laboral absoluta incorporada bajo la denominación
de readmisión en el empleo. Este
proyecto al igual que otras disposiciones ya aprobadas
resultan totalmente ajenas a la generación
de empleo o al mejoramiento de su calidad para obtener
más competitividad.
En este contexto consideramos inoportuno
el debate del proyecto de la Ley General de Trabajo,
porque este tema debe quedar a resultas del nuevo
texto Constitucional, a cuya discusión se
ha abocado el Congreso, por cuanto existen puntos
críticos que deben ser resueltos previamente,
como la definición del modelo económico,
el pleno respeto a los contratos entre particulares
y el Estado; y la preservación del arbitraje
como jurisdicción de excepción, entre
otros.
Ocurre que no se puede legislar sobre empleo si
no se transita previamente por la vía
económica que oriente las reglas de juego
para la inversión y reactivación.
Asimismo, la CCL ha planteado la
necesidad de tomar como referencia la legislación
comparada en materia laboral, toda vez que en el
escenario latinoamericano, el Perú es uno
de los países que concede mayores beneficios
laborales (ver cuadro comparativo).
Esto, unido a otros sobrecostos,
no hace sino restarle competitividad a las empresas,
por ejemplo en la exportación de sus productos,
además de constituir un freno a las inversiones
nacionales y extranjeras, como alternativas para
generar empleo productivo.
No es posible subsistir en un medio
en que el empresario formal es tratado como un sistemático
evasor de impuestos y explotador de trabajadores
y que por tanto requiere de normas coercitivas y
En el tema laboral (aparte
del nuevo marco constitucional en debate,
respecto del cual la Cámara de Comercio
de Lima ha expresado su desacuerdo porque
además de instituir una mayor injerencia
del Estado en el manejo empresarial, pretende
reimplantar la estabilidad laboral), en
los últimos meses se han aprobado
normas rígidas, como la intermediación
laboral, la jornada de trabajo y las gratificaciones,
a lo que agregan otras de carácter
evidentemente populista, como el último
proyecto de la Ley General de Trabajo.
sancionadoras, sin prever que en
muchos casos tales normas devienen en ilusorias
o están condenadas a su violación,
debido a la imposibilidad material de cumplirse.
Este entorno agudiza la situación del micro
y pequeño empresario, que requiere de un
régimen laboral especial, temporal y promocional,
como lo ha propuesto recientemente el Ministerio
de Trabajo y Promoción del Empleo, recogiendo
en parte la reiterada propuesta de la
CCL.
Si como resultado de la crisis generalizada,
el propio Estado expide normas de austeridad limitando
sus gastos considerando, por ejemplo, una gratificación
de S/. 200 para los trabajadores a su cargo. resulta
contradictorio que actúe de modo distinto
al regular la actividad privada, presumiendo que
las empresas sí están en condiciones
de asumir beneficios mayores, olvidando que el dinero
no proviene de las arcas fiscales.
Por último, preocupa también
a los empresarios que con las rigideces establecidas
por las últimas normas laborales, se legisle
sólo para un 15% de la Población Económicamente
Activa (850,000 aproximadamente) que figura en planilla,
olvidándose del 85% de la PEA (más
de 4´500,000 aproximadamente) que está
desocupado, subempleado o trabaja en la informalidad,
sin beneficios laborales, ni seguridad social.