que se hace. Se habla mucho
del cliente externo, del servicio, la
fidelización, lo cual es imposible
si aún el cliente interno no ha
sido atendido, ni incorporado con una
identidad, acota.
UNA
EMPRESA LLAMADA PERÚ
Así como se habla de una empresa
se puede hablar del país, y en
ese aspecto el Perú tiene diversos
tangibles por vender y explotar, entre
ellos: El vino, la gastronomía
y los diversos parajes turísticos.
Pero lamentablemente explica Lescano
este tangible no está atrayendo
la atención debida, puesto que
aún los esfuerzos por mejorar todos
los servicios que involucran la venta
de estos productos (atención al
cliente, seguridad, limpieza, entre otros)
son insuficientes.
Las condiciones para generar una
mayor competitividad son mínimas,
pero si hubiera mejor coordinación,
creatividad, facilidad y un verdadero
consenso entre los diferentes entes públicos
y privados, además de capacidad
negociadora con empresas internacionales,
todo sería diferente, afirma.
A pesar de estos indicadores nada alentadores,
Promperú insiste en afirmar que
efectivamente los turistas se van satisfechos,
pero si fuera así, entonces no
tendríamos 800,000 ó 500,00
turistas al año, sino de 2 a 3
millones. Debemos ser coherentes,
por tanto el estudio debe ser sólo
un indicador y no algo determinante,
argumenta.
También señala que un caso
exitoso de com
petitividad es Singapur,
país orientado al servicio a través
de la generación de toda una gama
de facilidades de inversión, sustentado
además en la capacitación,
calificación y ética de su
recurso humano.
Así, con tan sólo 40 kilómetros,
Singapur se encuentra actualmente entre
los tres primeros puestos de competitividad
a nivel mundial, codeándose con los
Estados Unidos.
SE
EMPIEZA DE ARRIBA
Igualmente, precisa que el gran reto peruano
es poder canalizar estos ejemplos y tener
una filosofía de ganar, ganar,
ganar. Somos un país en transición
y en ese sentido le doy la razón
al Gobierno, ya que las cosas no van a
cambiar de la noche a la mañana,
pero por lo menos se debe mantener una
continuidad y un consenso de cuáles
son los factores de competitividad que
el Perú tiene que tener, mantener
y reforzar, refiere.
Sin embargo, el gran paso es el cambio
personal que involucra un tema de educación,
desarrollo y cultura como país,
el cual obedece a un plan nacional que
vincule universidades, colegios, instituciones,
entre otros.
La cultura y la educación
consolidan comportamientos, y es lo que
debe hacer tanto el Jefe de Estado como
el presidente ejecutivo de una empresa,
establecer comportamientos que nos lleven
a ser mejores personas, técnicos,
profesionales, etc., puntualiza
el académico.
Las
condiciones para generar una mayor
competitividad son mínimas,
pero si hubiera mejor coordinación,
creatividad, facilidad y un verdadero
consenso entre los diferentes entes
públicos y privados, además
de capacidad negociadora con empresas
internacionales, todo sería
diferente