por la crisis, para el
48.45% de los ejecutivos encuestados su
empresa tuvo una mejora significativa, mientras
que el 37.11% señaló que esta
mejora sólo es relativa, el 7.22%
dijo que no ha variado el nivel competitivo
de su compañía, y el mismo
porcentaje manifestó que su competitividad
ha decaído levemente.
Nuevamente, cuando llevamos la pregunta
a nivel país, las proporciones cambian
sustancialmente, ya que el 32.98% dijo que
el nivel competitivo del país no
ha variado, el 28.72% dijo que ha caído
levemente, el 15.96% sostuvo que la caída
es significativa.
competencia
externa, y un 5.63% refirió problemas
de logística.
LA PARTICIPACIÓN
DEL GOBIERNO
Todos los problemas mencionados que atentan
contra la competitividad de las empresas
directa o indirectamente están asociados
a la labor del Estado en su calidad de facilitador
de la inversión privada. Por este
motivo consultamos a los ejecutivos, cuáles
son los aspectos en los cuales se requiere
una acción prioritaria por parte
del Gobierno, reiterándose una masiva
respuesta con respecto a la encuesta sobre
liderazgo efectuada en diciembre del año
pasado.
LOS
LIMITANTES
El déficit de infraestructura, la
brecha tecnológica, limitaciones
de acceso a mercados externos, barreras
al acceso de financiamiento, entre otros
factores son señalados por los ejecutivos
encuestados como los principales limitantes
para alcanzar un mayor nivel de competitividad.
Así, el 24.38% señaló
al déficit de recursos tecnológicos
o de infraestructura como el principal limitante
a su competitividad, el 21.25% mencionó
los elevados costos de operación,
un importante 16.88% dijo que el freno lo
constituye la falta de capacitación,
el 15.63% atribuyó las limitaciones
al acceso de fuentes de financiamiento,
el 7.5% acusó limitaciones de acceso
a mercados debido a la
En efecto, para el 20.22% de los encuestados
la acción prioritaria del Gobierno
debe centrarse en proporcionar estabilidad
jurídica, demostrando una vez más
que la mejor manera de desarrollar una economía
es el desarrollo de la libre iniciativa
de la empresa privada, por supuesto dentro
de un marco de reglas claras.
Es de anotar que esta mayoritaria respuesta
puede estar influenciada por la actual coyuntura
política y económica del país,
en donde el retorno a la democracia participativa
ha propiciado el peligroso retorno de descabelladas
iniciativas, que precisamente lesionan la
libre iniciativa empresarial.
La segunda acción prioritaria que
debe tomar el Gobierno