En
los últimos años la competitividad ha llegado
a un grado sumamente alto, tan es así, que
actualmente se habla de una hipercompetencia
a nivel empresarial en todos los sectores
del país y del mundo. Consecuentemente la
competitividad es lo que permitirá a una
empresa estar dentro de un determinado sector
sobreviviendo, avanzando, y logrando objetivos.
Actitud
y cultura , pilares para el gran cambio
Apuntando
hacia un
plan
nacional
de
competitividad
Pero el tema de lograr
esa competitividad está sustentado
en las personas en su talento innato
y el adquirido en la empresa, puesto
que el simple hecho de vender u ofrecer
productos no hace la diferencia, ya que
ésta radica en el tema del servicio
o valor agregado.
Adicionalmente la empresa debe ser capaz
de desarrollar este talento en la persona,
porque no se trata sólo de conocimientos
y de aprendizaje técnico, sino de
actitudes hacia una cultura que permita
el trabajo en equipo. A su vez estos deberán
tener la capacidad de renovación,
es decir crecer tanto como personas y equipo.
Para Lucio Lescano, director general de
la Escuela de Dirección Intermedia
de la Universidad de Piura (CAME), es indudable
que los ejecutivos de hoy requieren del
desarrollo de estas habilidades y sobre
todo de actitudes que los lleven a conocerse
para establecer un plan de cambio y de mejora
personal.
Los ejecutivos que no tengan un modo
sólido y orientado a las personas
definitivamente no van a ser directivos
que logren el liderazgo, ni la integración,
afirma.
CAPACIDAD DE
ACERCAMIENTO
Asimismo comenta que el accionar racional
del ejecutivo latinoamericano es lo que
no permite el éxito, ya que éste
radica en la capacidad de acercamiento
y de relación estrecha entre el
ejecutivo y sus clientes internos y externos.
La integración no depende
de la jerarquía, ya que ésta
es un obstáculo. No hay nivel directivo,
ni operativo marcados en una frontera
que los separe, porque la satisfacción
del cliente está en los niveles
de contacto con los mismos, añade.
Cabe resaltar, que el gran reto de la
empresa peruana está en lograr
la integración con su mayor fortaleza:
El cliente, y aquí existe todo
un campo por desarrollar, en función
a la atención, desarrollo y orientación
del mismo.
Pero no todo tiene que ser color de hormiga,
ya que algunas empresas se han dado cuenta
que por más marketing y promociones
que hagan no van a marcar la diferencia,
puesto que la perspectiva fundamental
para la competitividad es la cultura.
En ese sentido, en nuestro país
destacan empresas del sector bancario,
comercial y de autoservicios como E.Wong,
que están dando ese primer paso.
Todavía es mucho lo que se
dice y poco lo