Competitividad,
diariamente escuchamos este término,
más aún en el ámbito
empresarial. Lo cierto es que esta palabra
y todo lo que implica, se ha convertido
en el punto de partida hacia el camino del
éxito de muchas empresas.
En tal sentido, la competitividad
para Pablo Montalbetti Solari, director
de desarrollo de la Escuela de Empresa de
la UPC, supone ocupar una posición
en el mercado al igual que otras compañías.
En su significado básico, equivale
a estar en competencia. Esto es bueno pero
no suficiente, porque ser competitivo no
significa ser exitoso.
Es como satisfacer únicamente
las necesidades fisiológicas de una
persona. Por ello, es necesario ir más
allá, sostiene Montalbetti.
Supone tan sólo ser un jugador más
en el mercado con las armas suficientes.
Por tanto, para las empresas lo importante
debe ser alcanzar el liderazgo a través
de la diferenciación, más
no únicamente ser competitivas,
señala.
LOS
GRANDES CAMBIOS
Sobre este último punto, Montalbetti
comenta que existen grandes paradigmas en
el mundo empresarial que están cambiando.
Tradicionalmente se considera que la tecnología
es el gran cambio; sin embargo, ésta
sólo es un medio de ayuda. El gran
cambio aunque no evidente- es social,
ya que ahora la compra no la decide el padre
de familia, sino cada miembro de ella.
Hoy en día la extensión de
productos es muy
grande y, consecuentemente,
eso significa ofertar productos o servicios
para un público con gustos, intereses
y necesidades diferentes o desarrollar lo
que se denomina la personalización
masiva, añade.
Otro caso es el origen de la compra, ya
que la tendencia está orientada a
efectuarla desde la casa a través
del sistema delivery. Finalmente, otro paso
importante es el replanteamiento del core
businness o negocio central de la empresa,
que es la evaluación completa sobre
cómo, cuándo, dónde
y en qué negocio participar para
ser líder del mercado.
En la medida que las empresas entiendan
mejor el pensamiento de cada uno de los
compradores como grandes categorías,
podrán ofrecer algo radicalmente
diferente a lo tradicional. En esta guerra
de innovación y paradigmas de ser
líder, no gana quien participe del
cambio, sino quien lo origine.
El gran reto de las empresas es ser
propulsoras del cambio del negocio, en función
al mercado y a los clientes. En ese sentido,
hablar de competitividad sí es un
factor importante; pero es básico
también buscar el liderazgo dentro
de nuestro sector. Esto involucra un tema
de inversiones, especialización y
diferenciación, indica el académico.