La infausta guerra
con Chile y su secuela de luchas internas habían
configurado un escenario de profundas grietas económicas,
políticas y sociales en el Perú, en
los años siguientes a 1880. Entonces, como
ahora, fueron los hombres de empresa, en este caso
quienes ejercían la actividad comercial,
que coincidieron en la necesidad de fundar la Cámara
de Comercio de Lima, para organizar la producción
y el comercio y contribuir a la reconstrucción
nacional.
Han transcurrido 114 años y, hoy como ayer,
la institución se mantiene vigente, vigorosa,
actual y moderna, bajo los mismos principios que
le inspiraron sus fundadores un 20 de abril de 1888.
La defensa de la iniciativa privada y de la libre
empresa en una economía de mercado; del equilibrio
fiscal y del manejo transparente de los recursos
públicos; su plena adhesión a la democracia
y a la preservación de la soberanía
nacional, así como el respeto a la persona
humana, son los principios rectores que guían
el quehacer institucional y que revelan una preocupación
permanente por el pleno desarrollo económico
y social del país.
Es dentro de este
contexto que La Cámara, desde sus inicios,
logra una decisiva gravitación en la vida
del país, no sólo defendiendo los
derechos de las empresas y de sus miembros y orientándolos
para el cabal cumplimiento de sus obligaciones,
sino también con sus aportes destinados al
perfeccionamiento de la normatividad
SUS
APORTES
Entre otras contribuciones, la Cámara de
Comercio de Lima, ha sido precursora de la justicia
arbitral, de la Ley de Bancos y de la creación
de la Caja de Depósitos y Consignaciones
que luego dio origen al Banco de la Nación;
de los Códigos de Comercio, de Aduanas, de
la Marina Mercante; de la Ley General de Sociedades,
Ley de Títulos Valores, del nuevo Código
Penal, del Código Tributario; del Registro
Nacional de Protestos y Moras y de gran número
de leyes para fomentar la producción y el
comercio interno y externo.
La CCL ha sabido también salir al frente
en defensa de la gestión empresarial, cuando
desde el poder se trató de conculcar su libertad.
Es en mérito a este ejecutoria, que en 1993,
el Gobierno instituyó, el 20 de abril de
cada año, como el Día del Comercio,
en conmemoración de la fecha en que se fundó
la Cámara de Comercio de Lima, en 1888, y
en reconocimiento a su contribución al desarrollo
del país.
Asimismo La Cámara recientemente hizo entrega
al Congreso de la República del Anteproyecto
de Ley Marco del Empresariado, que una vez aprobada
reemplazará al antiguo Código de Comercio
que en febrero pasado cumplió 100 años.
Ahora, al cumplir 114 años de vida institucional
y al inicio de un nuevo milenio, La Cámara
reafirma el principio de mantener la libertad de
producir, de vender y de competir, como fundamento
para consolidar una economía de mercado,
base de un crecimiento sostenido.
Para ello asume un continuo proceso de adaptación
a los cambios incorporando las modernas tecnologías
tanto para optimizar y diversificar los servicios
a los asociados, como para promover la capacitación
a fin de ser competitivos en un mundo cuyas economías
se globalizan.
De este modo, La Cámara continuará
contribuyendo al desarrollo del país formulando
con responsabilidad planteamientos viables, todo
lo cual le ha deparado el respeto de la comunidad
nacional.