Sin embargo, a lo largo
de la historia económica de nuestro país,
la característica predominante de la actividad
productiva siempre fue la extracción primaria,
marginando así el desarrollo manufacturero
y tecnológico ante booms de riqueza generados
Sr.Antonio Castillo
por el guano, el salitre,
y recientemente la harina de pescado. Ello
en cierta forma explica el sub desarrollo
de nuestra economía. Esta falta de articulación
entre el producto final y la utilización de
insumos producidos localmente ha perdurado
hasta nuestros días, aun cuando durante los
primeros años de la década de los ’90, con
la aplicación de reformas de mercado se apreció
en menor medida una cierta recomposición del
sector industrial peruano, aunque nuevamente
con la predominancia de sectores como la minería
y la pesca. Precisamente, este gran limitante
fue el primer escollo que tuvo que salvar
Prompex para llevar adelante una estrategia
de promoción de exportaciones. La necesidad
de organizar a los productores locales para
que puedan competir en los exigentes mercados
internacionales se convirtió entonces en la
primera prioridad del ente promotor de nuestros
productos en el exterior. “El tema de la asociatividad,
de las alianzas estratégicas, en Prompex,
es una filosofía de trabajo, forma parte principal
de su estrategia de promoción de exportaciones,
ya que la creación de complejos productivos,
que van desde el sector de la materia prima
hasta producto final, son claves para lograr
una oferta exportable consolidada, nos
comenta el gerente general de Prompex,
Antonio Castillo.
Desarrollando
la Cadena
En efecto, en opinión del funcionario,
si la promoción de exportaciones se
limita sólo al desarrollo de los productos
finales, la cadena falla en la materia prima
y por tanto no se logra una integración
de todo el contexto productivo, lo que finalmente
va en desmedro de la competitividad de los
bienes que se quieren impulsar.
De esta manera, la estrategia de "clusterización"
de los productos de exportación peruanos
apuntó en principio al impulso de los
sectores agrícola, confecciones, manufacturas
del cuero y el calzado, la industria maderera,
rubros que evidentemente tienen un alto efecto
multiplicador en la generación de la
mano de obra.
La historia de los
clusters en el Perú no es tan
reciente como las teorías de
Michael Porter. Diversos estudios
indican que en las culturas pre hispánicas
ya se desarrollaban estructuras de
cadenas productivas, las mismas que
fueron madurando con el desarrollo
del imperio incaico.