Felipe Ortiz de Zevallos,
fundador y presidente del Grupo APOYO, señala
por su parte que en esta primera década
del siglo XXI estamos viviendo una serie de
realidades y desafíos como parte de
un conjunto de hechos que no sólo tienen
que ver con la guerra contra el terrorismo,
sino también con otros viejos problemas
como el tema de las drogas, las enfermedades
infecciosas y el medio ambiente.
En este momento carecemos de una institucionalidad
adecuada, sentencia.
Ante esas circunstancias, el especialista
manifiesta que existe la posibilidad de un
nuevo orden y el riesgo de una polarización.
El nuevo orden que se establezca a nivel
de sociedades, y entre las naciones, tiene
que permitir una decisión oportuna
y eficaz ante desafíos globales como
los suscitados en los Estadonación
y hasta en la internacionalización,
dice.
Citando a Charles Handy, indica que en los
últimos dos o tres años se está
consolidando toda una polarización
en el mundo, en donde existen cuatro o cinco
empresas mundiales por cada sector productivo,
mientras que el resto de organizaciones no
son más que moscas que revolotean alrededor.
Frente al zoológico tan grande
que había antes, en términos
de organización productiva, ¿existe
o no un riesgo de que el mundo empresarial
pase a ser un mundo de moscas y elefantes?,
señala Ortiz de Zevallos, para luego
agregar que el tema del liderazgo, planteado
en su sentido de continuidad, pertenencia
y dirección, y de gobernabilidad hacia
futuro deben tomarse seriamente en cuenta.
ESTADO
Y SOCIEDAD CIVIL
La Dra. Carol Lancaster,
directora y profesora de la Escuela de Diplomacia
de la Universidad de Georgetown, sostiene
que él no sólo a las organizaciones
no gubernamentales sino también a otras
como los sindicatos, las empresas, las universidades
e iglesias, etc.
Fundamentalmente la sociedad civil en
este modelo -explica- es importante para exigir
del Gobierno responsabilidad, y así
pueda existir una democracia más eficaz.
Los críticos dicen que ésta
es una idea anglosajona, y creo que es verdad,
pero no debe limitarse a ese mundo,
advierte.
¿Qué estrategias políticas
siguen las agencias y gobiernos extranjeros
para ayudar a la sociedad civil? La académica
considera que es muy importante el trabajo
de organizaciones como el Banco Mundial en
su tarea de ayudar a instituciones para capacitarlas
y permitirles conseguir apoyo de otras instituciones
similares en diversas partes del mundo. Digamos,
una función de apoyo a la solidaridad.¿Y
qué será del futuro? Aunque
Lancaster reconoce que se trata de una pregunta
difícil, sostiene que desde el punto
de vista del gobierno norteamericano, habrá
un gran énfasis por lograr un fuerte
aumento de organizaciones de la sociedad civil
en los Estados Unidos y otros países.
Por otro lado, se observa que las organizaciones
de la sociedad civil de los países
en vías de desarrollo están
alcanzando poco a poco un notable liderazgo.
Por último, subraya la notoriedad de
las alianzas entre las organizaciones no gubernamentales
y las empresas. Vamos a ver el futuro
con un modelo del rol de la sociedad civil
en el desarrollo y la equidad, cambiando tal
vez, pero aumentando también, hacia
un fortalecimiento en la alianzas, es decir,
hacia las posibilidades de colaboración
entre diferentes entidades, puntualizó.
La globalización es portadora
de potencialidades inmensas de desarrollo
tecnológico y mejoramiento de los niveles
de competitividad y productividad de las unidades
empresariales involucradas, pero se presenta
a su vez infinitamente complejo y contradictorio
en campos como la desocupación, la equidad,
la pobreza y los problemas sociales en general.