La sociedad civil es un fenómeno
deseable porque ha humanizado la agenda del
desarrollo, incorporando temas como son el
medio ambiente, la etnicidad de raza, género
o religión, la protección de
sectores vulnerables, entre otras demandas.
Para el funcionario del BID no existirá
sociedad civil si no existen ciudadanos.
El Jefe de la División
de Estado, Gobernabilidad y Sociedad
Civil del Banco Interamericano de
Desarrollo, Edmundo Jarquín,
define a la sociedad civil como un
fenómeno inevitable y a su
vez deseable. Inevitable porque ha
emergido particularmente en
América Latina de las
grandes megatendencias propiciadas
por la globalización, como
la democratización, la revolución
de las tecnologías de la información,
la reforma económica y el proceso
de descentralización.
En ese sentido, subraya que mientras se
mantengan las condiciones de pobreza extrema
y una marcada inequidad, este concepto no
se dará en su integridad.
Jarquín señala que no se debe
desligar el concepto de la ciudadanía
organizada del fin lucrativo, puesto que
uno de los principales medios para lograr
el desarrollo equitativo es la generación
de oportunidades económicas. Por
otra parte, manifiesta que la sociedad civil
por su naturaleza tiende a dispersar la
agenda de desarrollo por los intereses sectoriales
que defiende y promueve, por lo que los
partidos políticos juegan un rol
fundamental al agregar dichas demandas,
además de cumplir con su papel de
representatividad y renovación democrática.
Por tal motivo añade
no existe un conflicto entre la democracia
representativa y participativa, pues ambas
características son inherentes a
este sistema.
Una Visión
Compartida
A su turno, el periodista Jaime
de Althaus
enfoca el tema de la participación
de la sociedad civil en el desarrollo desde
una perspectiva histórica, llegando
a la conclusión tras más de
60 años de modelos erróneos,
que la actual coyuntura es propicia para
cambiar el paradigma de la relación
GobiernoSociedad Civil.
Althaus sustenta esta premisa en el hecho
de que existe un consenso generalizado en
torno a la opción democrática
y de la economía de mercado, lo cual
garantizaría un entendimiento entre
la sociedad civil y el Estado para lograr
el desarrollo con equidad.
Nos necesitamos mutuamente. Todos
estamos en un mismo bote que debe surcar
el mar de la globalización con sus
peligros y oportunidades, afirma el
hombre de prensa al tiempo de resaltar la
urgencia de establecer una visión
compartida del país para los próximos
20 ó 30 años.
En base a esa visión se debe llegar
a un acuerdo de viabilidad económica
del país, enmarcado en un contexto
de competitividad, a efectos de no perder
nuevamente el tren de la historia y tener
un papel expectante en la globalización.