La reciente incursión
de dos de los más importantes partidos políticos
del país en la agenda económica, a
través de un amplio listado de propuestas
y buenas intenciones ha revelado una de las principales
carencias del actual Gobierno: la definición
de un paquete de medidas integradas que coadyuven
al ansiado crecimiento sostenido con equidad.No
le hace nada bien al país la imagen de un
Ministerio de Economía apagando incendios
ocasionados por un Parlamento con renovados aires
populistas o por el recurso facilista de ofrecer
lo que no se tiene a disponibilidad. Tampoco inspira
confianza el hecho de que el grupo de profesionales
de la actual administración que hasta el
momento han puesto un relativo orden, sean los más
golpeados por la oposición y la propia bancada
de Gobierno.
En consecuencia, debemos apoyar y reforzar el actual
bosquejo de hoja de ruta para el país que
está diseñando el primer ministro
Roberto Dañino y su equipo, priorizando el
proceso de concertación, las propuestas de
Reforma del Estado, el Programa Nacional de Competitividad
y el proyecto de Ley de la Promoción de la
Inversión Privada.
En esa línea
de ideas, debemos partir de la premisa de que no
podremos solucionar los problemas inmediatos en
tanto y en cuanto no se trace una estrategia para
afrontar los grandes retos de mediano y largo plazo
del Perú. Sin embargo, la exigencia de establecer
la visión y misión de nuestro país
al año 2020 ó 2030,la
buena voluntad del APRA, Unidad Nacional o cualquier
agrupación política e institución
de la sociedad civil, cuyas sugerencias, no obstante,
siempre deben ser bienvenidas. A la par,
se debe aplicar un paquete de medidas integradas
que aceleren el proceso de reactivación de
la economía y propicien que éste alcance
a los sectores de menores recursos.
Al respecto, la Cámara de Comercio de Lima
ha planteado una serie de alternativas que no irrogarían
ni un centavo al fisco y que tendrían un
efectivo y amplio alcance reactivador.
Estamos hablando de la lucha contra el contrabando
y la difusión de las compras estatales. Sólo
con la ampliación de la demanda del sector
público a las pequeñas y micro empresas
de todo el país se estarían liberando
más de US$ 2,500 millones al año,
mientras que atacando el contrabando se eliminaría
una impresionante fuente de evasión, estimada
en el orden de los US$ 700 millones anuales. Asimismo,
ambas medidas ayudarían a combatir una de
las principales causas de nuestro sub desarrollo:
la informalidad.
El Perú no puede perder más tiempo
en discusiones bizantinas y amenazas políticas.
Es el momento de apuntar hacia un norte definido
con un liderazgo responsable y coherente que atienda
las prioridades de nuestro querido país.
Ing.
Samuel Gleiser Katz
Presidente de la Cámara de Comercio de Lima
tampoco puede abstraernos
de las grandes necesidades nacionales.
Por ello resulta de extrema urgencia establecer
un orden de prioridades, el cual necesariamente
debe partir de la propia administración gubernamental
para eso fueron elegidos y no de