|
|
|
Uno
de los pocos intentos de descentralización
como el impulsado en 1987 fracasó debido
a su politización, lo que derivó
en pugnas de los caudillos por el clientelaje
político, haciendo abortar el proceso.
Ocurre que con frecuencia en nuestro país
se ha confundido descentralización
con regionalización, pues mientras
ésta significa sólo una delimitación
territorial, la descentralización constituye,
o debe constituir, tanto la transferencia
de recursos a las provincias, como de las
decisiones para que los propios pueblos enrumben
su destino y el desarrollo de su comunidad.
Pero ello exige, igualmente, una adecuada
organización y profesionalismo para
garantizar que tanto
|
|
los
recursos como las decisiones sean adecuadamente
ejecutadas. No debemos ignorar algunas experiencias
decepcionantes en el contexto latinoamericano,
donde los organismos descentralizados originaron
gastos irracionales ocasionando graves desbalances
en las cuentas fiscales.
Actualmente la distorsión en el flujo
de recursos de Lima a las provincias hace
que en muchos casos más del 80% de
esas partidas en los municipios o en los gobiernos
transitorios, se destinen al pago de las planillas
dejando así sólo un 20% para
los proyectos de inversión, por lo
que casi siempre el volumen de los recursos
entregados a las provincias, no se reflejan
en
|