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Pronto la inestabilidad política y
laboral que se dio en los últimos años
del gobierno del ex presidente Fujimori generaría
una crisis de expectativas que obligaría
a los consumidores a no endeudarse más
de lo debido.
A esos factores se sumaría, además,
la ausencia total del financiamiento bancario.
Normalmente, asegura Besich, el 80% u 85%
de las compras de unidades nuevas se realizaban
al crédito o a través del sistema
financiero; sin embargo, luego de la crisis
internacional, los capitales extranjeros se
retrajeron al igual que los depósitos
en el exterior de los bancos.
Igualmente se presentó un deterioro
de las carteras, en especial de los créditos
personales o de consumo, ocasionando como
consecuencia de ello que las entidades bancarias
desactivaran sus productos automotrices, o
en el mejor de los casos, endureciesen sus
condiciones, es decir, incrementaran sus tasas
o recurrieran a mayor cuota inicial. No es
de sorprender, en tal sentido, que el porcentaje
de financiación disminuyera en estos
últimos años hasta llegar al
35%.
POLÍTICA
TRIBUTARIA
La política tributaria para el sector
automotriz tuvo desde 1996 hasta el 2000 una
serie de modificaciones. Así, el ISC
se incrementó
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VEHÍCULOS
USADOS
El ingreso de vehículos usados es quizá
el problema más representativo de todos.
Según los representantes de ARAPER,
la política del régimen fujimorista
que promovió la importación
de unidades de segunda mano, contiene
una serie de vacíos legales que fueron
aprovechados por los importadores de esta
clase de vehículos, produciéndose
como consecuencia, el pago de menores impuestos
al fisco y, por consiguiente, una competencia
desleal.
Besich afirma que mientras una unidad vehicular
nueva está gravada básicamente
por tres impues-
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