
En
principio, señaló que el Perú
para poder resolver sus problemas de empleo
y fundamentalmente de pobreza debería
aspirar a registrar tasas de crecimiento
de entre 6% y 7% en promedio al año
sostenidamente, lo cual implica obtener
niveles de inversión cercanos al
27% del PBI.Para
tener una idea de lo lejos que estamos,
el Perú en inversión actualmente
está alrededor del 20% del PBI, 7
puntos por debajo de lo que se considera
como el mínimo para pretender una
tasa de crecimiento del 6% ó 7% promedio
anual. Pero el drama es que nuestro país
tiene un ahorro interno que araña
el 17% del PBI, sostuvo.
En consecuencia reveló que nuestro
país tiene un déficit de ahorro
del orden del 10% del PBI, que debe ser
cubierto con alrededor de US$ 5,500 millones
al año en promedio de ahorro externo,
el mismo que puede provenir de endeudamiento
o inversión extranjera directa. Sin
duda que el Perú aspira a la inversión
extranjera directa.
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EL
DESTINO
A renglón seguido, el doctor Peñaranda
enfatizó que la importancia de la
inversión extranjera directa no sólo
radica en la cantidad ni en su calidad,
sino más bien en su destino. Uno
de los problemas críticos que tiene
el Perú es el impulsar las exportaciones,
el Perú necesita el mundo como mercado.
El segundo es dinamizar, mover los sectores
extensivos en empleo que es además
la vía para solucionar de una manera
permanente el tema de la pobreza,
comentó al tiempo de remarcar que
alrededor del 50% de la población
peruana está en pobreza absoluta.
Asimismo, el doctor Peñaranda destacó
la necesidad de darle una mayor importancia
a la protección jurídica de
la inversión extranjera directa en
el Perú, sustentada en el trato igualitario
con la inversión nacional, la protección
contra la expropiación directa e
indirecta, movimientos libres de capitales,
y la promoción de la solución
de controversias a través del arbitraje.
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COMPETITIVIDAD
Para el doctor Peñaranda, un elemento
indispensable para atraer la inversión
extranjera es mejorar la competitividad
del país, lo cual debe ser enfocado
como prioridad nacional.
La competitividad debe ser una política
de Estado; no es política de Gobierno
sino política de Estado. Tenemos
un caso significativo para el Perú
como es por ejemplo la reforma educativa,
subrayó.
Por último, el doctor Peñaranda
manifestó que los acuerdos de integración
bilaterales y multilaterales, deben tener
suma relevancia para el Perú.
Corresponde tener una política
muy clara. Si el Perú pretende adelantarse
al ALCA y ser una plataforma para inversiones
y comercio, quedaría mucho por hacer.
Ello, si bien es una acción del sector
público, mucho depende de la participación
del sector privado, muchas veces olvidado
por el propio Gobierno, concluyó
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