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Si
se desea atraer inversiones extranjeras es
necesario tener en cuenta siempre lo siguiente:
el dinero es cobarde,
fluye hacia los
riesgos más
bajos, advirtió
el embajador
Myles Frechette, Director Ejecutivo del North
American Peruvian Business Council.
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El
diplomático estadounidense destacó que el comercio y las
inversiones son interdependientes, por lo que para alcanzar los beneficios
de la liberalización económica es menester abordar las barreras
inversionistas con la misma amplitud con que se abordan las comerciales.
Lo esencial es establecer una política de Estado sobre cómo
se atraerá la inversión; es decir evitar que cada gobierno
que llegue tenga una idea diferente de qué sectores impulsar para
la inversión, por ejemplo el turismo, sostuvo.
Durante su presentación en el III Congreso Nacional e Internacional
de Comercio, el embajador Frechette resaltó la penetración
en la región de empresas estatales europeas, a inicios de los 90,
aprovechando la privatización de las empresas públicas.
Sin embargo, citando un informe de la CEPAL, manifestó que la experiencia
de América Latina con la primera oleada de inversiones extranjeras
directas no ha sido totalmente positiva, puesto que ha tenido como resultado
prácticas monopolistas y un desarrollo tecnológico muy por
debajo de las posibilidades de la región.
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Por
ello, agregó, con la segunda oleada de inversiones extranjeras
directas en las telecomunicaciones, viene el reto de establecer sistemas
de reglamentación sólidos, es decir basados en las lecciones
aprendidas en el pasado reciente.
En ese sentido, afirmó que un elemento esencial para atraer inversiones
es el desarrollo de un régimen jurídico fuerte y estable
que proteja el derecho de la propiedad.
INCONSTITUCIONALIDAD
En
otro pasaje de su exposición, el embajador Frechette citó
un reciente Latino Barómetro, encuesta formulada a
líderes empresariales en 17 países latinoamericanos, en
la cual se revela que, escasamente, la mitad de los encuestados preferían
la democracia a todos los demás regímenes de gobierno, lo
que representa un descenso de 12 puntos desde el año anterior.
Sólo un 25% de los encuestados se sienten satisfechos con sus democracias,
y más del 60% describe la situación económica de
sus países como mala y con pocas posibilidades de que mejora durante
el próximo año.
No obstante continuó si bien
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