
A
su entender, ¿cuál es futuro
del ALCA, se cumplirán los plazos
acordados?
Debemos trabajar pensando en que los períodos
pactados se van a cumplir. No obstante los
trágicos sucesos del 11 de setiembre,
los Estados Unidos no han modificado su
meta de llegar al 2005 con la negociación
del tratado del ALCA culminada, a fin de
que este entre en vigencia a partir de diciembre
de ese año a más tardar. Además,
es ya casi un hecho la aprobación
del fast track por parte del Congreso de
ese país.
Adicionalmente, el trámite para la
renovación del ATPA (Acuerdo de Preferencias
Arancelarias Andinas) no sólo ha
continuado sino que incluso hay la posibilidad
de que se incluyan nuevos productos, como
textiles y confecciones, que son de gran
interés para el Perú.
No
hay, entonces, indicios de retraso. Obviamente,
cualquier cosa puede ocurrir en el futuro,
pero por el momento no tenemos bases objetivas
para especular sobre una ampliación
de los plazos para el ALCA. Es más,
hasta podría ser negativo apostar
a postergaciones por ahora imaginarias,
ya que esto nos haría actuar con
parsimonia y correríamos el riesgo
de no prepararnos adecuadamente para lo
que se viene.
Uno de los temas
que causa mayor temor a los empresarios
son las asimetrías entre países,
¿cómo se está evaluando
este tema en las rondas de negociaciones
previas y cómo prepararnos?
El ALCA significa un enorme desafío
para la economía peruana, porque
hablamos de una integración con economías
latinoamericanas en mejor posición
competitiva que la nuestra y significa,
además, integrarnos con la economía
más grande y poderosa del planeta:
los Estados Unidos. Esto implica que el
intercambio de concesiones debe hacerse
con base en el principio de la reciprocidad
relativa, cada quien tiene que dar en proporción
de lo que puede dar, e implica también
que los acuerdos a que se llegue en los
distintos temas deben ser balanceados y
deben tener en cuenta la situación
y requerimientos de los países de
menor desarrollo relativo.
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Es
seguro que estos países requerirán
de plazos mayores para abrir completamente
sus propios mercados y de que sea más
rápido y preferencial el acceso de
sus exportaciones a los mercados de los países
más desarrollados del continente. Estos
últimos, por su parte, utilizan profusamente
una serie de instrumentos de política
comercial que constituyen barreras no arancelarias,
como la aplicación de medidas antidumping
y otras que también deben ser material
de negociación para que no devengan
en prácticas de protección indebida
a otros mercados.
¿Podríamos
cuantificar y cualificar las oportunidades
y retos que nos ofrece el ALCA en el corto
plazo?
Precisamente,
en la Universidad del Pacífico acabamos
de diseñar un proyecto de investigación
para cuantificar las ventajas y desventajas
que representan los principales procesos de
integración a los que pertenece nuestro
país, y también para tener una
apreciación cualitativa pero más
precisa sobre los retos y las oportunidades
que ofrecen esos procesos.
A
la espera de los resultados de esa investigación,
por el momento todo lo que podemos adelantar
es que su hipótesis central consiste
en que los mayores beneficios que nuestro
país debe intentar lograr de tales
procesos, y del ALCA en particular, van por
el lado de la atracción de las inversiones
y tecnologías en actividades industriales
y de servicios modernos que contribuyan a
mejorar la competitividad de la economía
peruana y a hacer de nuestro país un
importante centro (hub) del comercio de bienes
y servicios en el Pacífico Suramericano.
Este es el gran reto, en vista de que probablemente
no es gran cosa lo que cabe esperar del ALCA
en términos de acceso de nuestras exportaciones
al mercado norteamericano, ya que la mayor
parte de las mismas cuentan con un acceso
preferencial debido al ATPA.
En
un contexto global ¿Cómo visualiza
la composición de bloques económicos
en los próximos años?
Este
es un tema de considerables implicancias tanto
económicas como políticas. Dentro
de 10 a 30 años, la escena mundial
puede estar dominada por tres grandes agrupaciones
regionales: la Unión Europea, el ALCA
y alguna por el lado del Este de Asia y Oceanía.
Tal escenario conllevaría grandes beneficios
potenciales pero también riesgos políticos
de envergadura, por lo que una sana medida
de cautela para prevenir una rígida
repartición del mundo en nuevas zonas
de influencia sería que se profundice
la integración al interior de los acuerdos
de menor dimensión entre países
en desarrollo, a fin de que estos acuerdos
puedan subsistir
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