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Agosto 2001 -  No. 2300

Revista 2300

Desde 1823 a la fecha, hemos tenido 12 Constituciones. Cada primavera democrática, en los últimos sesenta años, el Perú busca su destino y sus políticos creen que la solución ideal es cambiar la Constitución Política, como si esa fuera la fórmula mágica para resolver nuestros problemas estructurales.

Ahora, en el 2001, se proyecta cambiar la Constitución de 1993, bajo la premisa de que fue dada dentro de la vigencia de un régimen autoritario y cuestionable como el del presidente Fujimori. La Constitución de 1933 duró 46 años, incluidos varios regímenes de facto, dictatoriales y tiránicos, como los de los generales Odría y Velasco. La de 1979 fue fruto del consenso político para buscarle salida a la entrega del Poder por los militares, una vez fracasados sus experimentos de corte socialista que padecimos de 1968 a 1980.
La Constitución de 1993 reemplazó a la de 1979, bajo un modelo autoritario y de corte político presidencialista, con predominio del Poder Ejecutivo, que permitió el ingreso a la economía de libre mercado, la globalización, la competitividad, la productividad y los avances tecnológicos. Una corriente aboga porque regresemos a la Constitución de 1979. Otra corriente propicia sólo reformas (enmiendas ) a la actual Constitución. Otra pide cambio total.
Pensamos y sostenemos en nuestros libros, desde 1968, que los problemas del Perú no se solucionan con una nueva Constitución porquelas Constituciones por sí solas no arreglan nada. Lo hemos entendido mejor en nuestro breve paso por el gobierno. Es impresci,ndible que la Constitución se respete y se cumpla, al igual que las leyes; y en nuestro país una de las carencias más notorias es nuestra falta de respeto por la ley y el orden constitucional. Ya lo dijo un jurista inglés: el Perú es un modelo ideal de leyes; hay leyes para todo; sólo falta una que mande que se cumplan todas las demás. Los regímenes democráticos que se han sucedido desde 1940 a la fecha -bajo la vigencia de tres Constituciones- nos presentan un "Estado de Derecho" de apariencia o formal pero nunca un Estado de Derecho "sustancial" o de fondo, donde impere la seguridad jurídica y el respeto por la ley.

PACTO SOCIAL

Lamentablemente lo estamos comprobando con la última experiencia democrática formal que hemos vivido y que ojalá nos sirva de experiencia para que nunca más se repita el arrinconamiento de las instituciones tutelares que jamás sospechamos quienes, como técnicos, acudimos -con buena fe- a servir honestamente a nuestro país cuando fuimos requeridos.
En este artículo, tomando una de las varias corrientes reformistas que hemos enunciado, queremos referirnos a la posibilidad de retornar a la Constitución de 1979 y sus consecuencias en el orden económico y empresarial, que es lo que más conocemos.Previamente sostenemos que desde el punto de vista jurídico, las Constituciones no son leyes estrictu sensu, sino pactos sociales" para solucionar coyunturas graves, en un momento histórico determinado, como nos acontece ahora, en e12001, tal como sostiene el maestro colombiano Carlos A Sáchica, resumiendo las corrientes actuales del Derecho Político y Constitucional. Las fuerzas políticas, en estas circunstancias, pactan, negocian, ceden, conceden y el resultado es una fórmula o modelo constitucional para la coyuntura, sin pensar en el largo plazo. Las Constituciones deben ser las bases de proyectos políticos. Que pasen los gobiernos y los partidos políticos y que dibujen el modelo ideal de la sociedad peruana que queremos, para nosotros, para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. No hay un Proyecto Perú para el largo plazo.

LA CONSTITUCIÓN DEL 79

La Constitución de 1979 fue el resultado de un consenso para facilitar la salida de los militares que habían fracasado en el intento reformista de Velasco Alvarado. En lo económico significó la continuación del "modelo económico pluralista", de economía centralmente planificada, del crecimiento autosostenido, de la propiedad social, de los modelos autogestionarios, de la cogestión (base de la "reforma de la empresa") y de mil fantasías más que correspondían al modelo yugoeslavo de crecimiento hacia adentro que trataron de imponer los militares y que nos hizo retroceder en la historia económica, comenzando por la destrucción de la producción y productividad agraria, consecuencia de la reforma agraria basada en prédicas populistas como: "campesino, el patrón ya no comerá más de tu pobreza", pero que terminó destruyendo todo lo avanzado en el sector agropecuario. Para la empresa significó "reformarla" imponiendo la comunidad laboral, la comunidad de compensación laboral y exigiendo que todos los negocios industriales se transformen en sociedad anónima para incorporar al socio obligatorio: la Comunidad Laboral ya! Director Comunero.
Todavía quedan, como reliquias, las "acciones laborales" que no son iguales a las acciones comunes. ¿Qué pasó con los patrimonios de estos modelos exóticos, inclusive los de las empresas de propiedad social donde todos eran dueños de todo y nadie dueño de nada?
Sería peligrosísimo que por exquisiteces políticas retornemos al modelo económico de la Constitución de 1979, ya enterrada por la globalización y por la historia. ¿Regresaríamos al Art. 111 que sirvió de base para la multiplicación como plaga de langostas de las empresas estatales? ¿Al Art. 112 que dibujaba el modelo económico pluralista" y lo pondríamos a competir con la economía globalizada? ¿Regresaríamos a la estabilidad laboral absoluta que tanto daño le hizo a la generación de empleo en el país? ¿Regresaríamos a la estatización de la banca, propiciada por la Constitución de 1979, aplicada asu modo por el gobernante de aquel entonces?

RESPETO A LA LEY

Conviene que reflexionemos. Si hemos descubierto una red malévola del mal ejercicio del Poder en la década pasada, no debemos confundir el remedio con la enfermedad. La Constitución no es ley y por ello, con leyes en el Perú no se soluciona nada. y no se solucionará en la medida que no se lleve adelante un programa permanente de respeto por
la Constitución, con mecanismos permanentes de control ciudadano y por la Ley, y para ello.necesitamos educación, seguimiento a través de los medios de prensa, de la Iglesia, y
ejercicio democrático, venciendo nuestra indolencia.
Prohibiendo el "poder discrecional" que permitió, por ejemplo, el nefasto RUC sensible. Penosa realidad que convivió con la Constitución de 1993. ¿Es entonces el remedio una
nueva Constitución? Es remedio para evitar los decretos "secretos".
No podemos vivir hastiados de la falta de partidos políticos; y los políticos deben hacen
reingeniería, para estar a la altura de los preceptos constitucionales.
Mi respeto por los ilustres juristas que proponen temas importantes para la nueva Constitución. Suficiente con las "reformas", como sostiene Jorge Santistevan de Noriega, Ex Defensor del Pueblo. Cuidemos nuestro modelo económico. No podemos cambiar de modelo a cada rato; con cada gobierno.

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