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Nuestra
gran tragedia ha sido y es que todo nuevo gobierno
quiere inventar el país, cuando lo constructivo
y racional es conservar lo
bueno, perfeccionar lo rescatable y desechar lo
que no sirve, porque el Perú no comienza
ni termina con nosotros.
Por ello, al inicio de una nueva gestión
gubernamental, es oportuno señalar la necesidad
de administrar el país con eficacia,
eficiencia y realismo mirando hacia adelante, sin
menoscabo del objetivo social, lo que obviamente
no significa dejar de corregir y
sancionar los desatinos del pasado para que la historia
no se repita.
En esa perspectiva, la Cámara de Comercio
de Lima considera que además de adoptar con
urgencia las medidas que la actual coyuntura exige
para re activar en el corto plazo la economía,
es menester anunciar con precisión las políticas
y las medidas para el mediano plazo, puesto que
los problemas están ya plenamente identificados
y las soluciones a la vista.
Asimismo, con el propósito de darle continuidad
y coherencia a los proyectos, pero sobre todo para
garantizar en el tiempo la
estabilidad económica, es indispensable comenzar
a sentar las bases para la formulación de
un Plan Nacional de Desarrollo de largo plazo, donde
se fijen los grandes lineamientos de políticas
de Estado que el Perú requiere de acuerdo
a su realidad, para
asegurar su crecimiento económico y desarrollo
social.
Esto hará posible mantener la confianza de
los agentes económicos y sobre todo de los
inversionistas, no sólo en la solución
de los problemas inmediatos, sino también
en el tiempo, teniendo a la vista un diseño
que proyecte al Perú por lo menos hasta el
año 2020.
En un mundo globalizado, en el cual la tecnología
y los capitales buscan asentarse donde hay mayor
estabilidad, formular un Plan de Desarrollo Nacional
que perdure es de vital importancia. Las economías
emergentes, que mostraron un acelerado progreso
en las últimas cuatro décadas, sustentado
en un Plan de Desarrollo de largo aliento, así
lo confirman.
Para ello es fundamental que las fuerzas políticas
actualmente en el gobierno promuevan y aseguren
la gobernabilidad , democratizando y descentralizando
el país y buscando el consenso para alcanzar
un acuerdo nacional sobre los grandes lineamientos
de política sectorial y global, consenso
que debe convocar necesariamente la participación
de la sociedad civil.
De este modo se garantizará que los diferentes
gobiernos por la necesaria alternabilidad en el
poder, no varíen los grandes objetivos trazados
y acordados en un Plan Nacional de Desarrollo, aunque
puedan cambiar las estrategias y el modo de aplicar
las
políticas.
Obviamente, en un mundo de rápidos cambios
por la velocidad de las informaciones que masifican
el conocimiento, nada es estático
y los planes, objetivos e instrumentos previstos
en un proyecto tienen que ser actualizados, pero
lo esencial es que haya un Plan Nacional que mantenga
en el tiempo las vigas maestras para el desarrollo
del país.
Ing.
Samuel Gleiser Katz
Presidente de la Cámara de Comercio de Lima
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