Por
Carlos Gonzáles García
Luego
de un período de bonanza, que alcanzó
su máximo desarrollo en la primera mitad
de los años 80, la Marina Mercante Peruana
atraviesa la crisis más grave de su historia.
El excesivo criterio liberal, sin ofrecer las
mismas reglas de juego a las navieras nacionales,
ha originado la desaparición de todas
las flotas, así como la pérdida
de miles de puestos de trabajo.
Hablar
de la realidad del transpor, te marítimo
peruano es hacer mención a un sector
casi extinto. De los modernos 64 barcos, con
un total de 1 '100,000 toneladas de capacidad
carga, que habían a principios de 1980,
catalogada en aquel entonces como la quinta
flota más importante en América
Latina, hoy quedan tan solo 7 u 8 empresas que
operan en condiciones precarias.
DEPENDENCIA
TOTAL
Tal
panorama, en opinión de Luis Freire,
director gerente general de Naviera Humboldt,
ha dejado a nuestro país dependiendo
en un 100% del transporte de su comercio exterior
en manos de naves de países extranjeros,
principalmente de Chile. Lo preocupante de este
asunto es que más del 90% de las cargas
de exportación (minerales, diferentes
concentrados, harina de pescado, etc.) e importación
(graneles, trigo, maíz, soya, fertilizantes,
etc. ) , se movilizan actualmente por vía
marítima. "Las empresas peruanas
que sobrevivieron a esta crisis -agrega- están
alquilando buques extranjeros. Los únicos
que" poseen barcos propios son los que
hacen cabotaje, caso por ejemplo de la empresa
Transoceánica, que fue comprada a Petróleos
del Perú",refiere Freire. Agrega
que esas naves tuvieron que ser embanderadas
en Panamá, debido a una suerte de "penalización
" (entiéndase sobrecosto, sobreprecio,
altos impuestos) que recae en todo lo que es
de origen nacional.
CONSECUENCIAS
Según
la Asociación de Armadores, debido a
la situación de la Marina Mercante nacional,
se perdieron más de 4,000 empleos directos
y 10,000 indirectos de apoyo alaflota. Asimismo,
puestra capacidad de generar divisas pasó
a ser íntegramente pagadas a extranjeros
(US$ 800 millones) y, en cuanto a nuestros productos
de exportación, estos vieron reducidas
sus posibilidades de competir."Todos los
productos peruanos de exportación, sobre
todo los no tradicionales, han quedado sujetos
a la competencia de los de origen chilenos.
En tal sentido, han habido varias quejas de
productores nacionales que han encontrado que
sus productos se han quedado en el muelle por
no encontrar bodega o contenedor, debido a que
los barcos que
venían de nuestro vecino del sur estaban
cargados de esos mismos productos", menciona.
CAUSAS
Freire
afirma que fue en 1985 cuando se produce la
debacle del sector, debido al excesivo apoyo
dado por el gobierno de entonces a la Compañía
Peruana de Vapores en desmedro de los usuarios
y de las navieras privadas. La situación
se deteriora más en los primeros años
de la década pasada al dictarse una serie
de leyes, a las que califica de total "desregulación",
y permitir la competencia de naves extranjeras,
sin medida compensatoria. "Lamentablemente-afirma-
las decisiones 288 y 314 del Pacto Andino (que
ordenaron la liberalización del transporte
marítimo) fueron adoptadas total e irrestrictamente
por nuestro país, mientras nuestros socios
Ecuador, Colombia y Venezuela consideraron medidas
de protección para sus marinas mercantes,
lo que les ha permitido mantener flotas propias
basadas en cargas, llamadas estratégicas."
LA
LLAVE MÁGICA
Pese
a lo grave de la situación, los trámiten
que se vienen realizando desde hace 8 años
ante las diversas autoridades y ministros han
sido infructuosos. Los afectados continúan
exigiendo reglas de juego estandarlzadas. En
tal sentido, toman como ejemplo el caso de Venezuela,
país que rompió el tabú
sobre la necesidad de un apoyo efectivo a través
de la reserva de carga y de medidas tributarlas,
convirtiéndose en una nación líder
en preparar reglas competitivas.
En opinión de Freire, el tema de los
subsidios constituye un factor clave, al punto
que considera que es imposible pensar en un
país que no cuente con una marina mercante
si no tiene algún tipo de apoyo de esa
naturaleza.
"Los subsidios dependen del tipo de economía
de que se trate. Si hablamos de econo.mías
desarrolladas (caso de Europa y los Estados
Unidos) hay subsidios que abarcan desde otorgar
dinero barato hasta brindar préstamos
a muy largos plazos. En el caso de nosotros,
que somos países pobres, dependientes
en muy alto grado de exportaciones tradicionales
y de importaciones con valor agregado, la única
forma de equilibrar esta situación es
dándole a las empresas navieras algún
tipo de promoción, de acceso preferencial
o de reserva", dice el alto ejecutivo,
quien reconoce que hablar de estos puntos se
ha convertido hoy en día en una "mala"
palabra.
"El quid de todo este asunto es encontrar
alguna medida que haga que los exportadores
y losimportadores se beneficien con un transporte
equivalente o mejor, en tiempo, calidad y precio,
y que a la ve? ese transporte ayude al naviero
a desarrollar la flota. Mientras no encontremos
esa llave mágica todo va a ser tiempo
perdido".
CASO
HUMBOLDT
La
empresa que dirige Luis Freire acaba de cumplir
30 años, no obstante, como uno podría
imaginar, no tiene motivos para celebrar. Nació
como una integración vertical del grupo
Banchero Rossi, convirtiéndose inidalmente
en el brazo derecho de dicha firma. Transportaban
exclusivamente concentrados de minerales y harina
de pescado ha da Europa y los Estados nidos.
De allá traían productos a granel
tales como trigo y maíz.En contraste
con estas dos últimas décadas,
las dos anteriores constituyeron su "edad
de oro", pues su facturación estaba
en los US$ 50 millones y era la segunda empresa
del mercado, luego de la Compañía
Peruana
de Vapores. A5imismo, poseían 8 unidades
y contaban con 400 empleados.
"Hoy, somos entre 40 y 50 personas y hemos
perdido todos nuestros barcos. Si bien alquilamos
unidades, la rentabilidad la da el barco propio
pues lo que uno consigue con naves fletadas
son ingresos marginales", señala.