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Julio 2001 -  No. 2299

Revista 2299

Por CPC Julio Pacheco Torres *

Un aspecto importante en la conducción económica y social de un país tiene que ver con la búsqueda del llamado "pleno empleo".
Se sabe que el empleo es el resultado de la suma de una serie de medidas y acciones que tienen implicancias en el espíritu de la frase que dice "es mejor enseñar a pescar que regalar un pescado", valorándose con ello la dignidad humana. Esto se logra a través de programas productivos y no asistencialista, con objetivos cuantificables de metas por alcanzar.
Frente a este objetivo eminentemente social (y también político) la ciencia económica permite una serie de razonables flexibilidades en el campo monetario y fiscal que deberían implementarse sin que ello signifique sacrificar, en lo sustantivo, los objetivos de la necesaria estabilidad macroeconómica.
En ese sentido, la política económica del futuro gobierno a instalarse este 28 de Julio, debe contemplar metas de empleo para disminuir el subempleo y desempleo.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula la tasa desempleo abierto en el Perú en algo más del 9% de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que sumado al 44,10% de subempleados acumula un 53,10% de la PEA peruana en situación de subempleo y desempleo. Un mercado laboral deprimido que debe ser urgentemente enfrentado.
Según las proyecciones macroeconómicas, deberíamos aspirar a contar con una PEA adecuadamente empleada del 70% (no hay que olvidar que en la década del 70 se llegó a tener al 50% de la PEA en condiciones de empleo adecuadas); aceptar por lo menos un 23% de subempleados, (debe tenerse presente que resulta difícil sino imposible incorporar a todos los de este segmento en un empleo adecuado), y tener una tasa de desempleo no mayor al 7%.
Recuérdese, que nuestro mayor problema no es el desempleo en sí, que ya es importante, sino el subempleo, de gente que percibe ingresos por debajo de la canasta básica familiar y cuyos empleos son de baja calidad y productividad.
Una forma de cómo enfrentar este reto, lo constituyen sin lugar a dudas las Cooperativas de Trabajadores. No puede dejarse de señalar que la labor que estas organizaciones han realizado a lo largo de estos años (desde 1982), ha contribuido y sigue contribuyendo con su cometido de crear y buscar oportunidades de trabajo para sus miembros.
No está de más reiterar que estas organizaciones no sólo se han quedado en el aprovisionamiento de mano de obra, sino que con imaginación y riesgo empresarial han creado líneas de servicios propias, cumpliendo con su función social de crear oportunidades de trabajo para sus asociados desempleados.
Estas instituciones han incursionado en la prestación de servicios de saneamiento ambiental (limpieza, mantenimiento y labores conexas y complementarias) y de concesión alimenticia (atención de comedores en las empresas) con grandes resultados.
Esta es sólo una muestra de como sumando esfuerzos y creatividad todos los actores sociales, podríamos lograr las metas de empleo señaladas.


* Especialista en derecho laboral y cooperativo.

 

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