Por CPC Julio Pacheco Torres
*
Un
aspecto importante en la conducción económica
y social de un país tiene que ver con
la búsqueda del llamado "pleno empleo".
Se sabe que el empleo es el resultado de la
suma de una serie de medidas y acciones que
tienen implicancias en el espíritu de
la frase que dice "es mejor enseñar
a pescar que regalar un pescado", valorándose
con ello la dignidad humana. Esto se logra a
través de programas productivos y no
asistencialista, con objetivos cuantificables
de metas por alcanzar.
Frente a este objetivo eminentemente social
(y también político) la ciencia
económica permite una serie de razonables
flexibilidades en el campo monetario y fiscal
que deberían implementarse sin que ello
signifique sacrificar, en lo sustantivo, los
objetivos de la necesaria estabilidad
macroeconómica.
En ese sentido, la política económica
del futuro gobierno a instalarse este 28 de
Julio, debe contemplar metas de empleo para
disminuir el subempleo y desempleo.
La Organización Internacional del Trabajo
(OIT) calcula la tasa desempleo abierto en el
Perú en algo más del 9% de la
Población Económicamente Activa
(PEA), lo que sumado al 44,10% de subempleados
acumula un 53,10% de la PEA peruana en situación
de subempleo y desempleo. Un mercado laboral
deprimido que debe ser urgentemente enfrentado.
Según las proyecciones macroeconómicas,
deberíamos aspirar a contar con una PEA
adecuadamente empleada del 70% (no hay que olvidar
que en la década del 70 se llegó
a tener al 50% de la PEA en condiciones de empleo
adecuadas); aceptar por lo menos un 23% de subempleados,
(debe tenerse presente que resulta difícil
sino imposible incorporar a todos los de este
segmento en un empleo adecuado), y tener una
tasa de desempleo no mayor al 7%.
Recuérdese, que nuestro mayor problema
no es el desempleo en sí, que ya es importante,
sino el subempleo, de gente que percibe ingresos
por debajo de la canasta básica familiar
y cuyos empleos son de baja calidad y productividad.
Una forma de cómo enfrentar este reto,
lo constituyen sin lugar a dudas las Cooperativas
de Trabajadores. No puede dejarse de señalar
que la labor que estas organizaciones han realizado
a lo largo de estos años (desde 1982),
ha contribuido y sigue contribuyendo con su
cometido de crear y buscar oportunidades de
trabajo para sus miembros.
No está de más reiterar que estas
organizaciones no sólo se han quedado
en el aprovisionamiento de mano de obra, sino
que con imaginación y riesgo empresarial
han creado líneas de servicios propias,
cumpliendo con su función social de crear
oportunidades de trabajo para sus asociados
desempleados.
Estas instituciones han incursionado en la prestación
de servicios de saneamiento ambiental (limpieza,
mantenimiento y labores conexas y complementarias)
y de concesión alimenticia (atención
de comedores en las empresas) con grandes resultados.
Esta es sólo una muestra de como sumando
esfuerzos y creatividad todos los actores sociales,
podríamos lograr las metas de empleo
señaladas.
* Especialista en derecho laboral y cooperativo.