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CUIDE
SU SALUD
¡Oh!, la depresión
Por Rosario Bazalar
Nadie
está libre de la depresión,
afecta a personas de todas las edades, clases
sociales,
los países y contextos culturales.
La mayoría de las personas que llevan
una vida llena de compromisos y están
en constante tensión, como los empresarios,
son muy propensos a caer en la depresión.
Es así como la depresión ha
alcanzado proporciones epidémicas,
afectando a uno de cada diez adultos al
año y convirtiéndose en la
primera causa de consulta médica
en nuestro país.
Para el año 2010, la depresión
estará en "pleno apogeo",
según la Organización Mundial
de la Salud (OMS), y para el 2020 será
la segunda mayor causa de incapacidad global.
El año pasado fueron atendidos 86,560
casos, según datos del programa de
Salud Mental del Ministerio de Salud. Las
cifras estadísticas que revelan el
incremento de trastornos mentales y cerebrales
en el mundo han llamado la atención
de organismos nacionales e internacionales
como la OMS.
La depresión no sólo impacta
a quien sufre de esta enfermedad, afecta
también a su familia y a la sociedad
en general, ya que si la persona pierde
interés en el entorno, se aburre,
es incapaz de reaccionar afectivamente e
inclusive se torna irritable.
La depresión se caracteriza por los
sentimientos de tristeza y desgano. La persona
se muestra desanimada, apesadumbrada e incapaz
de reaccionar ante las cosas que lo rodean.
Todo esto puede llevarlo a pensar en el
suicidio como la salida más rápida
y fácil.
De acuerdo a las estadísticas, las
personas con depresión tienen una
probabilidad 30 veces mayor de cometer suicidio
en comparación con la población
en general, y existe un riesgo de un 15%
de morir a causa de suicidio.
La elevada tasa de mortalidad asociada con
la depresión no solamente se debe
al suicidio, la depresión también
contribuye por otras condiciones médicas.
Por ejemplo, un estudio médico demostró
que el riesgo de sufrir un ataque cardíaco,
después de un episodio de depresión
mayor, se incrementó en cinco veces
aun después de haber controlado los
factores médicos de riesgo.
Uno de los síntomas de la depresión
es la disfunción sexual, particularmente
la pérdida de la libido. Una tercera
parte de los pacientes con depresión
no tratada experimentan dificultades sexuales,
tales como una disminución de la
libido, disfunción eréctil
y/o eyaculación retardada.
Por lo tanto, las estrategias para manejar
este problema incluyen el empleo de períodos
sin medicación, disminuir la dosis
del agente antidepresivo, cambiar de agentes
y emplear una terapia adjunta. Lamentablemente,
la mayoría de los actuales medicamentos
no buscan una mejora en este aspecto.
Si bien los inhibidores han dominado el
tratamiento durante los últimos 12
años, dichos agentes están
siendo crecientemente reemplazados por una
nueva generación de drogas antidepresivas
con una acción dual, las cuales incrementan
los niveles tanto de noradrenalina como
de serotonina en el cerebro, y ofrecen un
mayor alivio a los pacientes en comparación
con las drogas selectivas o con una acción
única.
Con el respaldo de la Food and Dug Administration
(FDA), los depresivos con mirtazapina están
siendo utilizados por más de 4 millones
de pacientes. Las investigaciones arrojan
que no presentan efectos cardiovasculares
significativos.
Los actuales tratamientos son deficientes
en cuanto al funcionamiento sexual del paciente.
Luego de ciertos períodos, las investigaciones
revelan que las mujeres reportaron una mejora
del 41 % en el deseo sexual y una mejora
del 48% para llegar al orgasmo.
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