Por Lic. Alvaro Otero
Fernández *
A
partir de la presente edición vamos a
describir, definir y tratar de asociar conceptos
como: El manejo de las crisis en las empresas,
decisiones inteligentes, equipos de alta gerencia,
equipos de trabajo basados en resultados, gerencia
integral, benchmarking, empowerment, coaching
y servicio de valor agregado enfocado al cliente.
También, administración eficiente
del tiempo, el uso de la inteligencia emocional
en el trabajo, capital intelectual, administración
por valores, outsourcing, marketing one to one,
valor económico agregado, balanced scorecard,
paradigmas, planeamiento estratégico,
entre otros.
Se entiende por crisis
toda perturbación del estado de equilibrio
dinámico de empresas económicamente
activas, que incide en sus operaciones y, por
ende, en los resultados económicos de
su gestión.
Las empresas como un sistema estructural, están
sujetas a múltiples crisis provenientes
de hechos o acontecimientos que suceden dentro
o fuera de ellas, como lo es el entorno nacional,
regional o internacional.
Así como las personas están sujetas
a enfermedades, las empresas también
lo están y sólo la diligencia
y habilidad de los principales ejecutivos de
las empresas servirá para detectar sus
incidencias y prevenir las crisis que puedan
suceder, o aprovechar las oportunidades que
se planteen como la única salida real
a los efectos nocivos o benéficos que
de ellos puedan resultar.
Las crisis empresariales, independientemente
de la coyuntura política y económica
del país, se deben a una mala acción
u omisión de decisiones acertadas, pero
hay hechos que se constituyen en embriones generadores
de éstas, como son: falta de capacidad
de liderazgo y dirección de la gerencia
en las empresas, falta de respuesta rápida
y adecuada a los cambios generados en su entorno
y necesidad de una definición clara de
visión y la misión de ésta.
También, pérdida de competitividad
de la propuesta de valor al cliente, uso insistente
de una cultura empresarial contraproducente
para su normal funcionamiento, estructuras incompatibles
para el desarrollo de los negocios, inercia
y sedentarismo en el manejo de la empresa.
Hay dos tipos de crisis: las medias y las profundas.
La primera, muchas veces proviene de la acumulación
de crisis superficiales no resueltas o tratadas
de manera inconveniente. Sus efectos económicos
negativos aún pueden ser manejables con
los recursos propios de la empresa y con la
capacidad económica de sus accionistas
que aún no han entrado en pérdida
de motivación.
En cambio las crisis profundas pueden llegar
a producir graves daños, con efectos
prolongados e intensos, hasta llegar a la lapidación
de las empresas, sus consecuencias económicas
adquieren enorme trascendencia y en muchos casos
los recursos propios son insuficientes, los
accionistas rápidamente caen en depresión,
desmotivación y el acceso al crédito
financiero y de los proveedores se ve afectado.
Las crisis medias en una escala del 1 al 10
se clasifican de 2.1 a 5 y las crisis profundas
en la misma escala están calificadas
de 5.1 a 10. El problema radica en la falta
de toma de decisiones inteligentes.
TOMA DE DECISIONES
Ante un dilema tenemos que tomar una decisión
importante y muchas veces no sabemos qué
hacer. Tomar una decisión inteligente
es una habilidad fundamental y pese a la importancia
que éstas tienen en nuestra vida, pocos
somos los que hemos recibido entrenamiento en
esta materia, de manera tal que tenemos que
aprender a tomar decisiones prácticamente
por experiencia.
Un proceso eficaz de toma de decisiones debe
satisfacer seis criterios fundamentales:
1. Concentrarse en lo que es importante.
2. En lo que es lógico y consecuente.
3. Saber reconocer los factores tanto subjetivos
como objetivos y combinar el pensamiento analítico
con el intuitivo.
4. Exigir la cantidad de información
y análisis necesarios para resolver un
problema específico.
5. Fomentar y guiar la recopilación de
información pertinente y de opiniones
bien fundadas.
6. Que sea directo, confiable, fácil
de aplicar y flexible.
Aunados a los criterios antes mencionados, aquí
les entregamos ocho claves para tomar una decisión
eficaz:
1.Definir el problema con precisión.
2.Especificar los objetivos.
3.Crear alternativas imaginativas.
4.Entender las consecuencias.
5.Estudiar las transacciones.
6.Aclarar las incertidumbres.
7.Pensar muy bien en su tolerancia del riesgo.
8.Considerar decisiones vinculadas.
Una buena decisión aumenta las probabilidades
de éxito, además que se puede
tomar una decisión bien meditada, bien
pensada, partiendo de un análisis que
tome en cuenta las pautas antes mencionadas.
Para ello se requerirá del trabajo eficiente
del equipo de la Alta Gerencia.
* Asesor y consultor
en liderazgo, motivación y servicio al
cliente.
E-mail: alvaro-otero@terra.com.pe