|
Por
Carlos Gonzales García
Dada
la velocidad con que se producen los cambios en
el mundo, el mercado, esa selva enmarañada
que los ejecutivos atraviesan día a día,
sólo permite la supervivencia de quienes
se encuentran eficientemente preparados, con la
renovación constante de todos sus conocimientos,
armas y otras herramientas que le permitan desafiarlo
con éxito.
¿Cómo
pueden hacer los ejecutivos que quieren quedar adentro?
¿Cómo lograr estar permanentemente
actualizado con respecto a las nuevas tendencias?
¿Cómo ser competente y transformarse
en una de las "cabezas buscadas"?
Si bien el curriculum vitae es y será siempre
la carta de presentación de todo profesional,
los ejecutivos desde hace unos años son también
víctimas del mundo globalizado, por lo que
el que no se actualice en forma constante, no "hablará"
el idioma que requiere el mundo empresarial en desarrollo.
Por ese motivo, ya no alcanza con tener uno o dos
títulos universitarios, post grados (maestrías
o doctorados). Claro que los conocimientos que bajo
estas instancias se obtienen son importantes para
la formación y el bagaje intelectual de los
profesionales, pero aunque usted no lo crea, pueden
resultar insuficientes.
Como bien lo afirma y reafirma Peter Drucker, destacado
profesional del mundo de la Administración:
"Un ingeniero, un físico, un contador
o un gerente de servicios que no refresca sus conocimientos,
se torna obsoleto rápidamente". La capacitación
ejecutiva aparece como la única solución
para ser un ejecutivo competitivo.
RADIOGRAFIA
Pero, ¿existe una real toma de conciencia
de la importancia de estos programas de entrenamiento
en un país como el nuestro? Alejandro Flores,
director de INTERPRAXIS, de la Escuela de Postgrado
de la Universidad del Pacífico, considera
que si bien existe un interés individual
de permanecer constantemente actualizado, éste
no es promovido por las empresas en su conjunto,
por lo que es muy importante que la alta dirección
de estas organizaciones responda a la siguiente
pregunta: ¿Cuál es el dominio del
ejecutivo sobre su puesto de trabajo actual y cómo
afectaría en la cuenta de los resultados
si tuviese un mayor conocimiento o mayores competencias?
Pedro Castellano, director del Programa de Educación
Ejecutiva Gerencial de la Escuela de Empresa de
la UPC, coincide con Flores al sostener también
que hablar de capacitación ejecutiva en el
Perú, es referirse a un concepto difícilmente
arraigado y fomentado en el entorno empresarial
peruano, pero desde su punto de vista agrega que,
en el mejor de los casos, la mayoría de esfuerzos
realizados hasta el momento sólo se han limitado
a la programación de talleres o cursos que
proveen de actualización en el uso de instrumentos
administrativos y gerenciales de moda: "Muy
poco o nada se hace para promover un aprendizaje
que represente un paso adelante frente a las opciones
en el mercado".
Hablando de cifras, Hernando Guerra-García,
director gerente de Team Resourses Perú,
observa que mientras en las naciones más
desarrolladas del globo (Estados Unidos y Europa)
un ejecutivo en promedio tiene unas 40 ó
50 horas de capacitación al año, en
nuestro país ésta apenas llega a las
10 horas al año.
Asimismo, refiere que si bien una empresa debiera
invertir en el tema de recursos humanos no menos
del 3% de sus utilidades, se estima que las inversiones
en el Perú por este concepto están
por debajo del 1%.
¿A qué obedece esta "falta de
cultura" de nuestros ejecutivos por querer
adaptarse, perfeccionarse y actualizarse, tal como
sucede en el mundo de hoy? Una de las causas que
aparecen a simple vista es la difícil situación
económica por la que atraviesan miles de
empresas, siendo por ese motivo una de las primeras
cosas que se recortan de su presupuesto, las capacitaciones.
"Eso representa el círculo vicioso que
nos ha llevado a la anorexia permanente: o sea,
como estamos mal, dejamos de alimentar a nuestra
gente. Debemos entender de una vez por todas que
la capacitación no es un gasto, sino una
inversión ", señala Guerra-García,
quien asegura que por cada dólar que invierte
una organización en su trabajador gana aproximadamente
el 1.33%.
LARGO PLAZO
¿Cómo la empresa puede aplicar mejor
este tipo de programas en sus recursos humanos?
Alberto Alexander, director académico del
Centro de Negocios (CENTRUM) de la Pontificia Universidad
Católica del Perú, sostiene que toda
capacitación debe tomar en cuenta un programa
de selección adecuada, haciendo un diagnóstico
de las necesidades de entrenamiento en la organización.
"Sucede muchas veces -agrega Alexander- que
las empresas no analizan el potencial de la persona
que va a recibir el entrenamiento, terminando por
entrenarse el que no debe. De repente estamos entrenando
a personas que no tienen la capacidad para asimilar
los nuevos conceptos o pensamos que el entrenamiento
es un premio para alguien que simplemente se ha
desempeñado bien en su puesto de trabajo".
Fernando D'Alessio, director general del CENTRUM,
afirma que hablar de una capacitación es
hablar de un trabajo cuyos resultados finalmente
se van a ver a un largo plazo. Para el experto,
incluso, programas de esa naturaleza deberían
tomarse como una "política educativa
nacional" tal como ha sucedido en los países
de Asia oriental (Japón, Hong Kong, Singapur,
Tailandia, Corea).
"Nuestros gerentes, desafortunadamente son
miopes. No entienden que no se puede capacitar a
una persona de la noche a la mañana. Los
programas de capacitación toman muchos años.
A Japón le tomó casi 30 años
capacitar a toda su gente, y ahora están
donde están, pero todavía siguen capacitándola
porque entienden que es un proceso que no acaba
nunca ", resalta.
Volviendo a nuestra realidad, ¿qué
sucede con los programas que ofrecen las universidades
y escuelas de negocios peruanas? ¿Hay una
efectiva interacción entre la experiencia
profesional de los ejecutivos y los conocimientos
que presentan los docentes?
A simple vista cualquiera de nosotros puede observar
que estas instituciones reúnen a cientos
de ejecutivos, ávidos por renovar sus conocimientos
y las prácticas necesarias para el mundo
empresarial, pero una cosa es la imagen externa
"hacia afuera" y otra es la que verdaderamente
nos ofrecen.
Guerra-García nos da algunos alcances que
nos pueden ser muy útiles a la hora de evaluar,
o elegir un centro de estudios para capacitarnos.
Tiene que ser una institución que se encuentre
vinculada al mundo de las organizaciones empresariales
y universidades de otros países. Su cuerpo
docente, debe estar integrado por profesores con
maestría o doctorado, que posean una sólida
formación académica, es decir, que
hayan hecho investigación, que hayan publicado
libros; profesionales que sean además consultores
o ejecutivos de empresas.
Respaldo tecnológico. El centro tiene que
tener acceso a la información por medios
convencionales (diarios, revistas, libros) o virtuales
(material informativo por Internet).
Pedro Castellano, de la UPC, hace una crítica
muy interesante al sostener que, en general, los
centros de negocios nacionales adolecen de una vocación
por la investigación y el desarrollo de tecnologías
gerenciales propias, acordes con nuestra realidad
y cultura. Ello ha llevado, según explica,
a que entre la universidad y la empresa se complete
una alianza para el subdesarrollo: "Dependencia
ideológica y tecnológica de los países
ricos y dependencia económica como consecuencia."
Del otro lado de la orilla, la que corresponde a
la del participante que accede a programas de este
tipo, Flores comenta que la experiencia que posea
constituye un elemento gravitante en el proceso
de aprendizaje, pues es un factor que beneficia
a todos los integrantes del grupo de estudio.
PROGRAMAS
¿Qué temas son los que más
atracción despiertan en los ejecutivos peruanos?
De acuerdo a la última encuesta realizada
por la Universidad del Pacífico, Alejandro
Flores nos indica que los que tienen mayor demanda
indudablemente son las materias de Finanzas y Marketing,
seguidos por los de Proyectos, Estrategia y Recursos
Humanos.
Ante tal realidad que sucede en la demanda nacional,
Fernando D'Alessio, del CENTRUM, opina que hoy más
que nunca las áreas que más deberían
atraer a los ejecutivos son las de los cursos gerenciales
y de relaciones de empresa, los temas de actitudes
personales, trabajo en equipo, liderazgo, solución
de problemas, negociación, conflictos.
"No descarto la importancia de las finanzas
y el marketing, pero nada se gana formando profesionales
especializados en esas áreas que sólo
ven un pedazo de la empresa. En tal sentido, es
fundamental preconizar más el tema de visión
integral que el de visión especializada de
la empresa, de lo contrario todo va a marchar mal.",
asegura.
Con referencia a los custom programs (programas
a pedido de la empresa, ajustados a sus necesidades),
Flores aprecia que de parte de la gran empresa hay
un denotado interés hacia ellos, sin embargo,
esta situación no es similar en la mediana
empresa, "debido en gran parte a que aún
no han identificado en forma corporativa las reales
necesidades de capacitación de su personal."
Nuestro país, lentamente, está integrándose
al mundo de la capacitación ejecutiva. En
una encuesta realizada a cada uno de nuestros entrevistados,
expresaron que el ejecutivo peruano en el ámbito
internacional tiene una buena imagen, sobre todo
por ciertos atributos que se presentan en su perfil
actual como creatividad, tenacidad, laboriosidad
y buen manejo de los equipos; sin embargo, como
observa uno de ellos, "aún falta mucho
camino por recorrer en términos de cambios
de paradigmas, técnicas y herramientas avanzadas
de gestión", y eso se logra con la capacitación
permanente.
|