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En
los próximos días se conocerá
el Plan de Gobierno que el presidente electo aplicará
a partir del 28 de julio, aunque parte del paquete
reactivador de corto plazo ya fue dado a conocer
por sus voceros autorizados.
Saludamos las medidas que permitirán, en
el corto plazo, reactivar a la economía,
pero al mismo tiempo, pensamos que si éstas
no están acompañadas de políticas
de largo aliento podríamos caer en el círculo
vicioso de hace 30 años. Es decir, incentivar
períodos de expansión económica
de la demanda interna para luego caer en diversos
procesos recesivos.
Quienes trabajamos en la empresa privada sabemos
que es no fácil desarrollar programas de
largo plazo, sobretodo cuando se tiene la costumbre
del "borrón y cuenta nueva".
No tenemos una cultura de continuidad administrativa.
Eso lo vemos en la administración pública
donde nunca se termina un proyecto, porque siempre
los nuevos funcionarios desarrollan sus propios
esquemas dejando de lado los anteriores. Es decir,
se pierde tiempo, dinero y talento.
Por esa razón, esperamos que el gobierno
del Dr. Alejandro Toledo proponga un proyecto nacional
de largo plazo, donde participen todos los actores
del cambio social, desde la empresa privada hasta
la Universidad. Ya es tiempo de tener objetivos
concretos y un norte para seguir.
La Cámara de Comercio de Lima, así
como la empresa privada están dispuestas
a seguir apostando por el desarrollo del país,
así como ayudar a encontrar el ansiado camino
del bienestar social para todos los peruanos.
Sin embargo, también es real que para tener
una nación fuerte y sólida, también
se requiere que las empresas también lo sean.
Por lo tanto, ellas como creadoras de la riqueza
social y generadoras de fuentes de trabajo, deben
ser competitivas en un mundo cada vez más
globalizado. Y para ser competitivas, se requiere
urgentemente un clima de desarrollo empresarial.
Mientras subsistan los sobrecostos laborales, los
servicios de infraestructura deficiente, el comercio
ilegal de bienes de contrabando y las exorbitantes
deudas tributarias, sólo por citar algunas
limitaciones, las empresas cada día irán
desapareciendo con las funestas consecuencias de
un mayor desempleo, que a su vez trae consigo una
secuela de males sociales.
Desde esta perspectiva, el nuevo gobierno tiene
en sus manos la posibilidad de hacer del Perú
una nación grande, que sea líder en
la región y que sus habitantes gocen de un
mejor nivel de vida.
Ahora es el tiempo de sembrar las buenas cosechas
que recogeremos mañana.
Ing.
Samuel Gleiser Katz
Presidente de la Cámara de Comercio de Lima
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