Universidad
Nacional Mayor de San Marcos,
Universidad del Perú, DECANA DE AMERICA
Escribir
de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
es hacerlo con el corazón en la mano. No
porque San Marcos sea el primer centro cultural
fundado en la Colonia, sino porque quienes nos
nutrimos en sus aulas, salimos de ellas impregnados
de ese espíritu innovador, progresista
y sensible a la vez. En el lenguaje de los antiguos
peruanos: indómito.
En cierta ocasión, le preguntaron al maestro
Luis Alberto Sánchez, cuando era vicepresidente
de la República, qué hubiera preferido:
¿Ser rector de San Marcos o presidente
del Perú? Sin pensarlo dos veces, respondió:
¡Rector! Efectivamente, fue tres veces rector.
Razón no le faltaba al "viejo",
como lo llamábamos cariñosamente
quienes lo conocimos.
Se puede decir que San Marcos nació en
el seno de la iglesia católica. ¡Qué!
Efectivamente, la Universidad fue fundada el 12
de mayo de 1551, y su nombre responde a uno de
los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y
Juan) de la Biblia. El azar, o tal vez la divina
providencia, hizo que en el sorteo saliera el
nombre de Marcos. Curiosamente, los evangelios
presentan la vida de Jesús en sus cuatro
facetas: Salvador (Mateo), Siervo (Marcos), Hijo
del hombre (Lucas) e Hijo de Dios (Juan).
De tal manera que Marcos representaba al siervo.
Y la Universidad tiene esa característica
(mística, dirían algunos), dotar
a sus alumnos de una vocación de servicio.
Ejemplos sobran: Ricardo Palma, Víctor
Andrés Belaunde, Víctor Raúl
Haya de la Torre, Raúl Porras Barrenechea,
Julio César Tello, Jorge Basadre, Ventura
García Calderón, José de
la Riva Agüero, Oscar Miró Quesada,
César Vallejo y Sebastián Salazar
Bondy, por citar algunos.
Y qué decir de Alejandro Miró Quesada
Garland, Alfredo Bryce Echenique, Mario Vargas
Llosa, Pablo Macera, Augusto Tamayo Vargas, Antonio
Cornejo Polar, todos ellos con una verdadera vocación
de servicio.
En San Marcos, ocurrieron acontecimientos que
marcarían después un hito en la
historia del Perú. Entre tantos hechos,
recordamos el protagonizado en 1923 por Víctor
Raúl Haya de la Torre, quien desde la Universidad,
que en ese entonces funcionaba en la Casona (Parque
Universitario), encabezó un movimiento
obrero-estudiantil para protestar contra el gobierno
dictatorial de Augusto B. Leguía.
Parafraseando al gran poeta chileno, Pablo Neruda,
podemos decir:
"De nuestra alma mater se pueden escribir
los hechos más importantes de la historia,
escribir, por ejemplo, que los hombres nacen libres
e iguales, pero la sociedad los diferencia.
Pero, a lo lejos, podemos divisar que algún
día todos seremos iguales". (El editor).