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Abril 2001 -  No. 2297

Revista 2297
 

La Traición (The Yards - 2000), segundo film del Director James Gray, es un sutil ejemplo de la escuela que nos dejó Francis Ford Coppola, dotada de mucha carga emocional sin ser explícita, iluminación cálida, silencios que aportan a la trama, personajes imperfectos y narrativa compleja. El esfuerzo de James Gray, aunque incompleto, es sorprendente, no sólo por la calidad del producto final, sino porque denota gran madurez para un director con tan poca trayectoria.


El género de la película es obviamente "film noir", empañada con un descontento humor depresivo, que a su vez nos asegura la riqueza de sus personajes. La trama no es muy original y repite esquemas ya conocidos.

Un joven llamado Leo, interpretado por Mark Wahlberg, recién salido de la cárcel, quiere volver a empezar en la sociedad con un trabajo honesto, sin embargo, y a pesar de sus esfuerzos, las circunstancias lo llevan una vez más por un camino corrupto y peligroso.

La película empieza con una fiesta familiar, donde Leo será recibido con los brazos abiertos por su madre, interpretada por Ellen Burstyn y su tía interpretada por Faye Dunaway. Sin mucho preámbulo, nos enteramos que su tía se ha vuelto a casar con Frank, interpretado por un genial James Caan, un hombre rico, dueño de una contratista para el sistema de ferrocarriles subterráneos de Nueva York. Ahí también conocemos a su mejor amigo Willie, un atribulado Joaquín Phoenix, y a su prima Erica, magníficamente interpretada por Charlize Theron. Todos estos personajes son de carne y hueso, ninguno con una moral claramente definida en el transcurso del film.

Lo que más impresiona de "La Traición" es el brillante manejo de cámaras. Escenas tan bien trabajadas como las de Leo ingresando a un cuarto de cuidados intensivos, o cuando la familia se encuentra reunida en la mesa de la cocina son raras y estupendas. Gray también sabe hacer uso de su banda sonora y más aún del silencio, utilizando una sutil manipulación de los sentidos del espectador.

Las actuaciones son todas buenas, sobresaliendo entre los jóvenes, la bella Charlize Theron, desarrollando un personaje complejo, al que con poco diálogo dotó de suficiente profundidad. Tanto Mark Wahlberg como Joaquín Phoenix impresionan poco, especialmente Wahlberg, que se refugia en una interpretación extremadamente cautelosa.

Por otro lado, los actores más viejos, Burstyn, Dunaway y Caan, todos dan lo mejor de sí. Los personajes van desarrollándose poco a poco, una capa de risas sobre una de dolor, con una perfecta sincronía entre la temática y la ambientación. Aquí vemos como "Resurrección" (Ellen Burstyn), "Chinatown" (Faye Dunaway) y "El Padrino" (James Caan), son fuentes para la inspiración de Gray, que apoyado en actores con experiencia en el género hiperrealista, logra dar sus mejores momentos.

Gray tiene muchas virtudes como director, y estoy seguro que esto es solo el comienzo de un gran cineasta. Esperamos que en un Hollywood enamorado de los efectos especiales y las comedias basadas en probar los limites del asco, prosiga en su búsqueda por películas con personajes profundos y sin estereotipos fílmicos. Aún cuando no está ante otro "El Padrino", en "La Traición" presentimos el potencial para llegar a ello, ojalá podamos verlo pronto.

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