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La
Traición (The Yards - 2000), segundo film
del Director James Gray, es un sutil ejemplo de
la escuela que nos dejó Francis Ford Coppola,
dotada de mucha carga emocional sin ser explícita,
iluminación cálida, silencios que
aportan a la trama, personajes imperfectos y narrativa
compleja. El esfuerzo de James Gray, aunque incompleto,
es sorprendente, no sólo por la calidad
del producto final, sino porque denota gran madurez
para un director con tan poca trayectoria.

El género de la película es obviamente
"film noir", empañada con un
descontento humor depresivo, que a su vez nos
asegura la riqueza de sus personajes. La trama
no es muy original y repite esquemas ya conocidos.
Un joven llamado Leo, interpretado por Mark Wahlberg,
recién salido de la cárcel, quiere
volver a empezar en la sociedad con un trabajo
honesto, sin embargo, y a pesar de sus esfuerzos,
las circunstancias lo llevan una vez más
por un camino corrupto y peligroso.
La película empieza con una fiesta familiar,
donde Leo será recibido con los brazos
abiertos por su madre, interpretada por Ellen
Burstyn y su tía interpretada por Faye
Dunaway. Sin mucho preámbulo, nos enteramos
que su tía se ha vuelto a casar con Frank,
interpretado por un genial James Caan, un hombre
rico, dueño de una contratista para el
sistema de ferrocarriles subterráneos de
Nueva York. Ahí también conocemos
a su mejor amigo Willie, un atribulado Joaquín
Phoenix, y a su prima Erica, magníficamente
interpretada por Charlize Theron. Todos estos
personajes son de carne y hueso, ninguno con una
moral claramente definida en el transcurso del
film.

Lo que más impresiona de "La Traición"
es el brillante manejo de cámaras. Escenas
tan bien trabajadas como las de Leo ingresando
a un cuarto de cuidados intensivos, o cuando la
familia se encuentra reunida en la mesa de la
cocina son raras y estupendas. Gray también
sabe hacer uso de su banda sonora y más
aún del silencio, utilizando una sutil
manipulación de los sentidos del espectador.
Las actuaciones son todas buenas, sobresaliendo
entre los jóvenes, la bella Charlize Theron,
desarrollando un personaje complejo, al que con
poco diálogo dotó de suficiente
profundidad. Tanto Mark Wahlberg como Joaquín
Phoenix impresionan poco, especialmente Wahlberg,
que se refugia en una interpretación extremadamente
cautelosa.

Por otro lado, los actores más viejos,
Burstyn, Dunaway y Caan, todos dan lo mejor de
sí. Los personajes van desarrollándose
poco a poco, una capa de risas sobre una de dolor,
con una perfecta sincronía entre la temática
y la ambientación. Aquí vemos como
"Resurrección" (Ellen Burstyn),
"Chinatown" (Faye Dunaway) y "El
Padrino" (James Caan), son fuentes para la
inspiración de Gray, que apoyado en actores
con experiencia en el género hiperrealista,
logra dar sus mejores momentos.
Gray tiene muchas virtudes como director, y estoy
seguro que esto es solo el comienzo de un gran
cineasta. Esperamos que en un Hollywood enamorado
de los efectos especiales y las comedias basadas
en probar los limites del asco, prosiga en su
búsqueda por películas con personajes
profundos y sin estereotipos fílmicos.
Aún cuando no está ante otro "El
Padrino", en "La Traición"
presentimos el potencial para llegar a ello, ojalá
podamos verlo pronto.