
Los
países y economías en transición
afrontan un comercio acelerado, la necesidad de
inversiones extranjeras y un mercado altamente competitivo
traen consigo la urgente adopción de instrumentos
ambientales.
Hoy
en día en el mundo, las exigencias ambientales
relativas a los productos vienen cobrando mayor
importancia. Tres son las razones que explican este
fenómeno: Primero, los consumidores, al estar
mejor informados que antes, sobre las propiedades
contaminantes o nocivas de un producto, se guían
por criterios ambientales a la hora de adquirirlo.
Segundo, esa actitud más vigilante del consumidor,
incrementa la presión sobre las autoridades
propiciando la creación de leyes ambientales
cada vez más exigentes. Y tercero, la industria
y el comercio, que han detectado ese cambio de actitud
en el consumidor, vienen incorporando la gestión
ambiental dentro de sus actividades.
El proceso de liberalización de mercados
y la apertura de fronteras demandan la adopción
y adecuación de estándares internacionales
y procedimientos ambientales relacionados. La adopción
de sistemas ambientales voluntarios es lo que han
elegido las empresas que han reconocido las ventajas
competitivas de la variable ambiental dentro de
su gestión empresarial.
En tal sentido, resultan de gran importancia e implicancia
para economías como la nuestra, estos sistemas
voluntarios de gestión, que permiten entre
otros beneficios vencer barreras no arancelarias
en la exportación de sus productos. Ejemplo
de ello es la iniciativa voluntaria llamada Responsable
Care, adoptada por las Industrias Químicas
Peruanas en 1996, con el nombre Conducta Responsable
con el Medio Ambiente.
Dicho sistema de gestión, está dirigido
a todas aquellas empresas relacionadas con la manipulación
de productos químicos, y es la más
grande iniciativa voluntaria para un sector industrial
específico, con la finalidad de realizar
y demostrar un continuo mejoramiento con relación
a la salud, seguridad y medio ambiente.
El programa se hace adaptable para cualquier empresa
involucrada con el manejo de sustancias químicas,
sin importar su tamaño relativo ni los tipos
de productos que elabora o comercializa; pero son
las empresas pequeñas y medianas las que
pueden sacar más provecho al participar de
esta iniciativa, pues les da la posibilidad de acceder
a los métodos de gestión desarrollados
por las empresas transnacionales participantes y
les abre la posibilidad a sus productos de ser reconocidos
en los cerca de 50 países donde el programa
actualmente tiene plena vigencia.
La coyuntura económica actual obliga a que
nuestras empresas peruanas consideren los positivos
efectos de incorporar la gestión ambiental
dentro de sus planes de negocios y comercio.
* Responsable
de la Comisión de Medio Ambiente de la SNI