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Febrero  2001 -  No. 2295

Revista 2295
Por Marco Nieto Piaggio
Después hacer "Naufrago" (Castaway 2001), nadie podrá volver a acusar a Robert Zemeckis de ser un director de películas comerciales. Zemeckis fue, durante años, un favorito del público con la franquicia de "Regreso al Futuro".

Sin embargo, desde que hace algún tiempo decidió trabajar con Tom Hanks en la notable "Forrest Gump", afianzó una alianza que no solo garantizaría éxito comercial, sino también éxito entre la crítica.

A través de "Naufrago", Zemeckis posiciona una vez más a Tom Hanks como un impresionante candidato al Oscar. Y es que Náufrago es una película que reposa íntegramente en la capacidad interpretativa de Hanks. Durante el film veremos como el actor se transforma en Chuck Noland, un cronometrado miembro de la elite del courier Federal Express (Fed Ex), que tendrá en el tiempo a su peor enemigo. A esto debemos sumarle el impresionante cambio físico que sufre Hanks durante la filmación (dicen que Zemeckis filmó la película en dos partes, dirigiendo "Revelaciones" entre las dos, para darle tiempo a la dieta de Hanks).

Luego de una agitada y muy urbana introducción al mundo de Chuck, el film nos enfrenta a una de las

escenas más aterradoras proyectadas en celuloide, en la que el avión de Fed Ex en el que viaja el protagonista inicia una caída libre al Océano Pacifico. La escena es tan vivida y bien lograda, que el público recién vuelve a respirar cuando el mismo Chuck sale a flote, sosteniéndose con pánico de un bote inflable. La tormenta lo llevará a las bellas playas de una isla desierta y cercada por corrientes marinas encontradas. Es en este paradisíaco, pero silencioso entorno, es donde se desenvuelve lo mejor del film .

La gran maestría del director se hace evidente, no solo en el manejo de su cámara, sino cuando notamos que la banda sonora enmudece durante toda la estadía de Chuck en la isla, asegurándole al espectador la misma desolación que experimenta el protagonista. Por su parte, el despliegue emocional de Hanks llega a su cúspide cuando logra convencernos, plenamente, lo factible que resulta para su papel entablar una amistad con una pelota de volleyball ensangrentada, llamada "Wilson". Cuando "Wilson" se pierde, todos los presentes comprendemos su desesperación y sentimos pena por Chuck. Eso es actuar.

Nada es perfecto y aún con todas estas virtudes, es lamentable que "Náufrago" tenga un final poco inspirado. Aún con las limitaciones de tiempo, Zemeckis debió desarrollar mejor el regreso de Chuck a la civilización, en vez de darnos 25 minutos en los cuales Hanks hace todo lo posible para que entendamos lo difícil que es su reincorporación a la sociedad. Lo cierto es que el final llora ante la majestad de los 70 minutos de soledad de Chuck en la isla y pierde mucho de lo bueno que lo antecede.
A pesar de ello, sin duda "Náufrago" es una gran película, que ofrece importantes lecciones al espectador. Nos habla claramente de la diferencia entre vivir y sobrevivir, y mucho más aún sobre la naturaleza social del hombre. Hipótesis nos dice que el hombre solo se ve como tal ante otros, y sin otros no es nada, "Naufrago" lo prueba.

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