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Febrero  2001 -  No. 2295

Revista 2295
Por Walter A. Noles*

Es la pregunta que muchos gerentes se hacen cuando se tiene que efectuar algún cambio de cualquier orden; pues en la búsqueda de la efectividad con eficiencia, los cambios son constantes y su implementación necesariamente tiene que obedecer a estilos que pueden ser participativos o autoritarios.

Esta ha sido una de las características de la administración de la empresa peruana, por lo menos en el último año, donde debido a la profunda crisis empresarial originada por la gran ola económica - la crisis asiática y la globalización de la que no todos tomamos debida conciencia -, la empresa peruana colapsó.

Y hay que reconocerlo, el motivo del colapso empresarial actual que tiene como efecto miles de empresas en difícil situación económica es nuestra tardía reacción al cambio global que se anunciaba desde hace algunos años, y que era enfocado teóricamente por la mayoría de los empresarios peruanos.

Este año debe caracterizarse por la continuidad en los cambios que en el ámbito empresarial se deben realizar, los cuales son motivados principalmente por factores externos, tales como: las características del mercado, los cambios en el concepto "cliente", las características del producto que ofrece la competencia y que generan a su vez cambios en la preferencia y nuevos hábitos que tienen efecto en el mercado.

La forma cómo las empresas cambian tiene mucho que ver con el estilo de liderazgo que en ellas se ejerce. Algunas tienen el estilo participativo y otras el autoritario o coercitivo; estilos que en el manejo empresarial juegan un papel importante en la vida de las empresas. Considero que ninguno de los extremos es bueno, más bien una administración estratégica de los mismos se hacen necesaria para el recorrido de los últimos tramos de esta crisis empresarial.

Los cambios empresariales cuando son participativos resultan apropiados, siempre que existan trabajadores de niveles profesionales o culturales más altos, motivados por la comunicación horizontal y dispuestos a asumir mayores responsabilidades, y cuya experiencia les permita entender y desarrollar nuevos procedimientos con mayor fluidez.

El cambio coercitivo o autoritario puede ser más apropiado para grupos o personas con menor ambición, usualmente dependientes y que no sienten que su mejora depende de su colaboración en los cambios en la organización. No desean asumir nuevas responsabilidades a menos que se les obligue o se les motive económicamente. Tampoco requieren conocer el objetivo global, están lejos de ver el bosque empresarial en su totalidad.

El cambio participativo es más efectivo cuando es inducido por líderes que tienen poder personal a los cuales se les reconoce autoridad técnica y moral. La ventaja es que una vez aceptado el cambio tiende a permanecer. Si bien su implementación puede ser algunas veces más lenta, tiene la ventaja de ser poco traumática, porque viene con un ingrediente de identificación y acompañado de la toma de conciencia respecto de aquellos cambios en los procedimientos que se consideran necesarios para la salud empresarial.

En resumen, es necesario analizar cómo hemos enfrentado la crisis y evaluar a nuestro personal, que en su fuero interno siempre prefiere una administración por adhesión, más que por imposición.

* Socio principal de BKR-Noles Monteblanco & Asociados.

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