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Es
la pregunta que muchos gerentes se hacen cuando
se tiene que efectuar algún cambio
de cualquier orden; pues en la búsqueda
de la efectividad con eficiencia, los cambios
son constantes y su implementación
necesariamente tiene que obedecer a estilos
que pueden ser participativos o autoritarios.
Esta ha sido una de las características
de la administración de la empresa
peruana, por lo menos en el último
año, donde debido a la profunda crisis
empresarial originada por la gran ola económica
- la crisis asiática y la globalización
de la que no todos tomamos debida conciencia
-, la empresa peruana colapsó.
Y hay que reconocerlo, el motivo del colapso
empresarial actual que tiene como efecto miles
de empresas en difícil situación
económica es nuestra tardía
reacción al cambio global que se anunciaba
desde hace algunos años, y que era
enfocado teóricamente por la mayoría
de los empresarios peruanos.
Este año debe caracterizarse por la
continuidad en los cambios que en el ámbito
empresarial se deben realizar, los cuales
son motivados principalmente por factores
externos, tales como: las características
del mercado, los cambios en el concepto "cliente",
las características del producto que
ofrece la competencia y que generan a su vez
cambios en la preferencia y nuevos hábitos
que tienen efecto en el mercado.
La
forma cómo las empresas cambian tiene
mucho que ver con el estilo de liderazgo que
en ellas se ejerce. Algunas tienen el estilo
participativo y otras el autoritario o coercitivo;
estilos que en el manejo empresarial juegan
un papel importante en la vida de las empresas.
Considero que ninguno de los extremos es bueno,
más bien una administración
estratégica de los mismos se hacen
necesaria para el recorrido de los últimos
tramos de esta crisis empresarial.
Los cambios empresariales cuando son participativos
resultan apropiados, siempre que existan trabajadores
de niveles profesionales o culturales más
altos, motivados por la comunicación
horizontal y dispuestos a asumir mayores responsabilidades,
y cuya experiencia les permita entender y
desarrollar nuevos procedimientos con mayor
fluidez.
El cambio coercitivo o autoritario puede ser
más apropiado para grupos o personas
con menor ambición, usualmente dependientes
y que no sienten que su mejora depende de
su colaboración en los cambios en la
organización. No desean asumir nuevas
responsabilidades a menos que se les obligue
o se les motive económicamente. Tampoco
requieren conocer el objetivo global, están
lejos de ver el bosque empresarial en su totalidad.
El cambio participativo es más efectivo
cuando es inducido por líderes que
tienen poder personal a los cuales se les
reconoce autoridad técnica y moral.
La ventaja es que una vez aceptado el cambio
tiende a permanecer. Si bien su implementación
puede ser algunas veces más lenta,
tiene la ventaja de ser poco traumática,
porque viene con un ingrediente de identificación
y acompañado de la toma de conciencia
respecto de aquellos cambios en los procedimientos
que se consideran necesarios para la salud
empresarial.
En resumen, es necesario analizar cómo
hemos enfrentado la crisis y evaluar a nuestro
personal, que en su fuero interno siempre
prefiere una administración por adhesión,
más que por imposición.
* Socio
principal de BKR-Noles Monteblanco & Asociados.
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