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Para el Dr. Francisco
Sagasti, los actuales candidatos a la Presidencia
de la República deben contemplar en sus planes
de gobierno una visión de futuro, dentro de
un marco de pleno respeto a la democracia.
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Sorpresas
nos da la vida. ¿Cómo
observa el panorama político?
Efectivamente, tantas sorpresas que aún no acabamos
de recepcionarlas.
El
2000 fue un año de cambios y enredos. Parecía
una montaña rusa donde todo avanzaba con rapidez
y sobresaltos. Los cambios se dieron desde el
político hasta el emocional. |
Si
comparamos el inicio de año, donde había una sensación
de impotencia, con el clásico “cinco año más” para
referirnos a la reelección presidencial.
Ahora,
en pocos meses, notamos que todo se transformó. Tenemos un
sentido de esperanza y con un gobierno de transición con amplio
respaldo de aceptación popular. Hemos tenido de todo con una
velocidad abismal.
¿La
administración Paniagua está cumpliendo su cometido?
Es
un gobierno de equipo. Ahora los ministros son ministros y no
secretarios que esperan que el presidente diga todo. Hay mayor
representatividad. Tienen funciones y tares, aunque limitada por
el tiempo, que son valoradas por todos.
¿Qué
pasará en el futuro?
El
Perú está encontrando su rumbo. El Gobierno de Transición está
trabajando para dejar la casa en orden.
Definitivamente,
el gobierno que asuma sus funciones en julio tendrá el respaldo
no sólo del país, sino de la comunidad financiera internacional.
¿Los
candidatos garantizan esa posibilidad?
Sí,
aunque una cosa que me preocupa es la visión de país que debemos
tener todos. No se trata de presentar fórmulas para hacer tal o
cual cosa, sino una visión de futuro, una visión de país.
Los
candidatos deben pensar en el largo plazo. Por cierto que importa
el corto plazo, pero los planes a futuro son los que nos permitirán
saber qué será del Perú en los próximos años.
¿Fomentar
un compromiso de largo plazo entre los candidatos?
Eso
sería ideal. Todos deberían contemplar en sus programas de
gobierno un plan integral que refleje la visión de país. ¿Qué
es lo que queremos para el Perú? ¿Adónde queremos llevar al Perú?
¿Cómo alcanzar el ansiado desarrollo económico?
Todos
esos postulados deben contemplarse en ese compromiso que todos
debe asumir, cualquier sea la tienda política.
Pero
todo ello debe darse en un marco de pleno respeto a los principios
democráticos. La democracia es la base de cualquier sociedad que
quiere vivir en dignidad y el Perú está ahora en ese camino.
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Sagasti
:" Respetemos los principios democráticos"
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Hablando
de democracia, ¿con el distrito múltiple habrá mayor
representatividad popular?
En
primer lugar debemos recordar cómo surgió el distrito único. La
Constitución de 1993 que fue diseñada a la medida para ejercer
el poder de una manera vertical, centralizada y concentrada
en el Poder Ejecutivo, para lograr de esa manera, entregar
el
mayor poder al presidente y a su “camarilla”.
Lo
que se ha hecho es rectificar en primer lugar un grave error y un
despropósito cuando se aprobó el distrito único. No olvidemos
que en la Constitución de 1993 se especificaba que este distrito
único sólo era válido para las elecciones de 1995, y aquí
viene el segundo despropósito: Extender su vigencia para las
elecciones del 2000.
Ahora
con la vuelta del distrito múltiple, se está rectificando todos
los errores que se cometieron para controlar el poder desde un
grupo aprobado por el entonces Congreso Democrático
Constituyente.
¿Abogará
por la bicameralidad?
Eso
sería lo correcto. El Congreso Unicameral fue también diseñado
para el fin de ejercer el poder con menores controles.
¿Se
afirma que 120 congresistas no pueden representar
al Perú?
Coincido
con esas versiones. Debemos insistir que el primer paso para
lograr la democratización del proceso electoral, se inició con
la vigencia del distrito múltiple. Este primer paso fue muy
importante.
Sin
embargo, se trata de no reformar un ley electoral, sino de un
sistema electoral y un Congreso que funcione. Es decir, un sistema
político que funcione.
Para
ello debemos trabajar en tres frentes a la vez:
En
primer una reforma del Poder Legislativo. Creo que ya está
bastante claro por la experiencia de los últimos años que
necesitamos un sistema bicameral.
En
segundo lugar, necesitamos un sistema más representativo de la
diversidad de opiniones, puntos de vista y perspectivas que tiene
nuestro país, incluyendo movimientos regionales que tengan un
espacio en el Parlamento, gobiernos municipales y regionales, que
no necesariamente estén interesados en la primera magistratura
del país.
PARTIDOS
POLÍTICOS
Y
en tercer lugar, está la reformas de los partidos políticos que
necesariamente tendrá que cambiarse.
En
este caso, de todas formas se tendrá que modificar la estructura
del Poder Legislativo, Poder Electoral y las leyes que deben regir
la estructura de los partidos políticos, y en un plazo que oscile
entre los 6 u 8 años, establecer un sistema con pocos partidos
políticos, fuertes y transparentes.
Para
ello se debe trabajar simultáneamente en reformas del Poder
Legislativo, Poder Electoral y las leyes que rigen el
funcionamiento de los partidos políticos.
Sobre
todo para evitar que los “invitados” representen a
los partidos para no tener “tránsfugas”?
Claro,
porque los invitados no representan a nadie y por lo tanto no
tiene porqué
ceñirse a los postulados del partido. Esa es una de las
razones del porque algunas personas se trasladaron de un grupo a
otro.
¿Cómo
calificar a los congresistas?
Precisamente,
en el trabajo de Agenda Perú
tratamos de juntar las opiniones de muchos expertos y
examinamos lo que se había hecho en otros países para
lograr una representatividad, Es decir, que los electores de
cierta circunscripción puedan identificarse y elegir
“personalmente” a sus representantes. Este sistema fortalece a
los partidos políticos.
Sobre
el particular, hay un documento que preparó el ahora presidente
de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Fernando Tuesta
Soldevilla para Agenda Perú, sobre lo que habría que tener como
sistema electoral, cuya meta es tener un sistema de partidos
fuertes.
Además,
examinando la investigación sobre la experiencia realizada en
unos 80 países por el Idea de Suecia, llegamos a la conclusión:
Lo óptimo es tener un representante por cada 50 mil electores.
Eso significaría un parlamente un poco más grande, unos 250
representantes aproximadamente.
¿No
son demasiados?
No.
En cualquier país un representante por cada 50 mil electores es
una cifra bastante razonable. Uno de los planteamiento que sería
bueno rescatarlo es tener un diputado por cada uno de las
provincias del Perú.
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