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LUCHA
CONTRA EL CONTRABANDO
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La
promesa de toda la vida es la reducción
de los delitos comerciales a su mínima
expresión. Consciente de esta situación,
Raúl Saldías, presidente del Comité
de Lucha contra el Contrabando, recomienda una
reforma del Estado que tome como ejemplo la
experiencia desarrollada en los Estados Unidos.
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En
el 2000 el ingreso de mercadería ilegal bordeó
los US$ 700 millones, lo que originó una pérdida
en la recaudación tributaria del orden de los
US$ 200 millones. Se estimaba, no obstante, que en
ese año se registraría un índice
menor al de 1999 (US$ 500 millones), pero Ecuador
al dolarizar su economía bajó sensiblemente
el precio de sus productos inundando la frontera norte
de artículos de contrabando.
Raúl Saldías Haettenschweiler, al frente
del Comité de Lucha contra el Contrabando,
sostiene que normalmente nuestro vecino norteño
no tenía una participación mayor en
este tipo de delitos, y que ésta fluctuaba
del 10% al 15%, es con los recientes cambios que hubo
en su economía, que el incremento de esta práctica
ilícita alcanzó increíblemente
el 25 %.
¿Qué factores permitieron todo esto?
Las causas son varias, y en algunos caos son las mismas
de siempre pero con algunas variantes. Por ejemplo,
la falta de un adecuado control de Migraciones y Aduanas,
que no cuentan con el apoyo de la PNP; la existencia
de un marco legal que además de no atribuir
a los órganos militares funciones de represión
contra el comercio ilegal, incentiva, a través
del denominado decreto 04-99 ó 132, el contrabando
"hormiga" que representa en la actualidad
el 50 % del comercio ilegal del país (al igual
que los famosos "cowboys" que siguen entrando
actualmente).
"Quizá lo único bueno que se hizo
durante la última gestión -puntualiza
Saldías- fue crear la Fuerza Especial de Administración
Tributaria (FEAT), que comenzó a trabajar contra
esos flagelos y la evasión fiscal, pero no
tanto como para realizar operativos que eviten esas
prácticas".
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Lucha
contra el
contrabando
La
creación del
FEAT
fue uno de los logros
de
la administración pasada
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INTENTOS
El ministro de Economía, Javier Silva Ruete,
ha anunciado la posibilidad de fusionar la SUNAT con
Aduanas para enfrentar exitosamente el problema; anuncio
que, como era de esperar, ha originado la preocupación
de amplios sectores.
"Lo recomendable, en opinión de Saldías,
sería que los superintendentes de Aduanas y
SUNAT despachen sus actividades bajo la responsabilidad
del MEF y no del presidente de la República.
"Recuerdo que se hicieron trabajos muy interesantes
en lo que era, por ejemplo, la ubicación de
dispositivos legales que tenían que modificarse
para poder llegar a una lucha más eficaz, y
a su vez, se contemplaron medidas que buscaban una
mejor participación tanto de la Policía
Nacional como de la SUNAT", refiere el ejecutivo,
quien a su vez lamentó que nada bueno se pudo
cosechar de este trabajo.
CASO EE.UU.
En la solución de los problemas del contrabando,
para Saldías no hay mejor modelo a imitar que
el norteamericano. Así, nos cuenta que en los
Estados Unidos funciona el departamento del Tesoro,
que tiene como apoyo a sus actividades dos agencias:
Aduanas e Impuestos Internos, las mismas que funcionan
de manera independiente pero a la vez interrelacionada.
"Eso es lo que nos hace falta aquí, sería
conveniente reflexionar sobre una reforma del Estado
que haga eficaz la lucha contra esos delitos. Por
ejemplo, la SUNAT y Aduanas podrían contar
con una policía fiscal que también dependa
del Ministerio de Economía, y que se dedique
a hacer arrestos, llevar interrogatorios e incluso
deportar y hacer uso de armas de fuego, si fuera necesario,
tal como sucede en ese país con los agentes
del departamento del Tesoro", señala.
Saldías reconoce que si bien en los países
desarrollados existe un comercio ilícito, éste
no tiene mayor importancia en el mercado. "Si
en Alemania o Estados Unidos, el contrabando llegara
al 5 %, sería un escándalo, y de seguro
rodarían varias cabezas".
Según el Comité de Lucha contra el Contrabando,
tomar medidas en el corto y mediano plazo podría
redundar en una mayor formalización de la economía,
y, por ende, en un mayor beneficio para el fisco,
permitiendo que probablemente en el 2001, el Estado
recaude algo más de US$ 300 millones, y "si
este trabajo continúa, podría superarse
en el segundo año hasta los US$ 500 millones".
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