En
1967, Peter Cook y Dudley Moore protagonizaron
la primera versión de Al diablo con el
diablo (Bedazzled), una comedia basada en el
Fausto de Goethe pero sazonada con un enfoque
moderno.
La nueva versión de Harold Ramis, nos
vuelve a sorprender con un giro adicional al
"Fausto", conjurando a Elizabeth Hurley
como el diablo más espectacular presentado
en pantalla. Esta visión femenina del
diablo le da nueva dimensión a la película
y hace de él, un personaje verdaderamente
tentador.
Por
su parte, Brendan Fraser es Elliot, un perdedor
nato que pasa las mañanas tratando de
entablar amistad con sus compañeros de
trabajo y soñando con la bella Alison.
Por supuesto, Alison no sabe que Elliot existe
y sus compañeros de trabajo no lo toleran.
Brendan Fraser demuestra un impresionante registro
dramático, asumiendo diversos papeles
sin mayor esfuerzo. Estoy seguro que para el
público de habla hispana resultará
hilarante el personaje del narcotraficante colombiano,
que además cuenta con una secuencia de
diálogo en un español patético
y extremadamente cómico. |
Sin
embargo, no hay duda que la película
se la lleva el diablo.
La curvilínea visión de un diablo
dotado con el cuerpo de la Hurley es uno de
los más brillantes aciertos del director.
No sólo convence al público
de su inherente maldad (nada tan bueno puede
ser bueno), sino que también nos explica
de forma convincente como Elliot cae fácilmente
en la tentación.
Este diablo resulta tan delicioso que pocos
podrían resistirse.
Aunque Elizabeth Hurley ya ha demostrado antes
sus dotes para la actuación, nunca
nos imaginamos que fuera capaz de tan perfecto
ejercicio cómico.
Aún cuando Brendan Fraser puede a veces
parecer un poco sobreactuado (que se justifica
plenamente por los requerimientos del libreto),
la Hurley nunca es menos que absolutamente
convincente.
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Al diablo con el diablo es una simpática
comedia que puede ser disfrutada por todos y que
probablemente gustará a todos. Sus excesos
contribuyen a crear un ambiente cómico que
nunca defrauda, y sus actuaciones son estupendas.
Con tanta creatividad involucrada y toques de impecable
equilibrio (véase la interpretación
de DiSin quitarle méritos a los actores,
a la creatividad de su director y libretista, encontramos
que la película tiene algunos puntos débiles.
La falta de un reparto que pueda hacer justicia
a las actuaciones de los protagonistas centrales,
es evidente. El film esta íntegramente en
manos de Fraser y Hurley, desaprovechando un mejor
intercambio con los actores de reparto. Asimismo,
aun cuando el libreto es muy inteligente y mordaz,
mantiene la película en un estado de permanente
absurdo. Resulta difícil no caer en esto
con un tema que es absurdo, pero al carecer de algún
apoyo dramático la película peca de
ser excesivamente "light".os), la ligereza
del libreto se hace poco trascendente. Además,
con un diablo como Elizabeth Hurley sólo
nos queda ir al cine y pecar.
Por:
Marco Nieto Piaggio
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