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LA CULTURA AL ALCANCE DE TODOS |
| La
cultura debe ser un instrumento de superación en las personas
para alcanzar el ansiado desarrollo, expresa el Dr. Luis Antonio
Meza, destacado intelectual que integra la Comisión de Cultura de
la Cámara de Comercio de Lima.
¿Qué
rol cumplirá la Comisión de Cultura en La Cámara?
En
principio, formo parte de la Comisión de Cultura conjuntamente
con dos distinguidos profesionales, como son el Dr. Armando
Lazarte, alto ejecutivo de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo
y el Dr. Pedro Gjurinovic, director del Museo de Osma. Esta Comisión
tiene una Sub Comisión Ejecutiva que presido y está integrada
por los ejecutivos:
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| Blanca Hevia y Arnaldo Veicer, miembros de la
CCL. Hemos elaborado un vasto plan de trabajo, que contiene
iniciativas que abarcan áreas de música, teatro, danza, artes plásticas,
folklore, literatura, humanidades y,
hasta cibernética.
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¿Por
qué en el Perú no se le da mayor importancia a los temas
culturales?
Para
los gobiernos la cultura nunca fue prioritaria. A pesar de tener
presidentes cultos como José Luis Bustamante y Rivero y Fernando
Belaunde Terry, a la
cultura jamás se le ha dado la debida importancia. Debemos
recordar que los gobernantes son políticos y éstos siempre
buscan dividendos por los votos que representan. Como la cultura
no deja dividendos de esa índole, entonces no se le apoya.
Tal
vez no se comprende que la cultura es una inversión espiritual.
Que si bien no retribuye políticamente a quien la propicia, no
por ello deja de ser importante. Por ejemplo, una exposición de
pintura en el Museo de Arte, ¿cuánta gente la ve? Tal vez en un
par de meses hasta diez mil personas pueden verla si se hace una
promoción adecuada.
Sin
embargo, debemos reconocer que el desarrollo de la actividad
cultural se debe casi exclusivamente al esfuerzo de la empresa
privada.
Pero,
la empresa privada ahora está en problemas
Efectivamente.
Como consecuencia de la delicada situación económica que
atraviesan muchas empresas, lo primero que están haciendo es
reducir los gastos considerados no indispensables,
entre ellos, los destinados a actividades culturales.
Antes
eran las empresas las que financiaban los premios entregados a los
cultores del arte, pagaban a los miembros de los jurados y
costeaban actividades culturales como conciertos, giras teatrales,
exposiciones de pintura y diversas publicaciones. Ahora prácticamente
no existe ese apoyo sólo queda el esfuerzo solitario de algunas
empresas. Es decir, la crisis económica se refleja directamente
en el ámbito cultural.
Aparte
de los problemas derivados de la crisis, hay otros que son de carácter
social y que impactan en la cultura, tornando su situación cada
vez más difícil. Por ejemplo, con una Orquesta Sinfónica que no
tiene un local sino que trabaja en un espacio acondicionado en el
Museo de la Nación, difícilmente se podrá crear un ambiente
apropiado para fomentar la actividad musical.
Me
acuerdo que cuando era director de la Sinfónica, los conciertos
se daban tres veces, la presentación y dos repeticiones, y en
lugares diferentes. Ahora sólo se presenta una sola vez y en un
horario inadecuado.
Entendemos
que ser cultos significa ser libres. Si esta premisa fuera cierta,
hasta el sentido común nos dice que los gobiernos deberían
apoyar el fomento cultural.
Desde
luego. La cultura entre otras cosas es información, es
conocimiento, y ahora las cosas se miden por el conocimiento. Además,
la cultura es la imagen de un pueblo, recoge todo y se proyecta en
todo. Estamos hablando de la cultura propiamente dicha, sin
referirnos exclusivamente a la cultura “académica” ni menos a
las llamadas “cultura
chicha” o “combi” como por ahí se dice. Esas son acepciones
antropológicas, aceptables desde un punto de vista científico
pero no social.
Es
por eso que el descuido que hay en el Perú en materia cultural se
refleja en nuestra forma de vivir, hasta en cosas tan elementales
como pasarse la luz roja, no respetar a los mayores, empujarse en
las colas, etc.
¿Cuánto
cuestan en el Perú las actividades culturales?
Por
ejemplo, si hablamos de la Sinfónica, es cuestión de inversión,
porque si se hace el esfuerzo de pagarles bien a los músicos,
adquirir nuevos instrumentos o programar temporadas atractivas, se
va creando un hábito, que a su vez,
traerá en el futuro a nuevos oyentes que pagarán por
escuchar. Es decir, la inversión creará alumnado, oyentes y público.
Gastar en cultura es invertir en el futuro del país.
De
hacerse eso se formarían generaciones con altos valores
espirituales, personas educadas y respetuosas de las leyes.
Entonces,
todo debe empezar en las escuelas.
Claro,
la infancia es el grupo social en el que el Estado debe poner énfasis,
ya que los niños están dispuestos para el aprendizaje. Es en esa edad que
debemos inculcarles los buenos hábitos, no sólo desde la escuela
sino desde el propio hogar.
Fíjese
en los deportistas,
cuando más jóvenes se inician mejores son sus marcas. Estimular
valores culturales en los niños es igual, al final se verán los
buenos resultados. Así como hay un entrenamiento físico que
prepara a los deportistas, igual existe un entrenamiento mental
para los hábitos y las costumbres. Por ejemplo, el hábito de la
lectura. Indicar al niño cómo leer y qué debe leer. Sabemos que
ahora predomina lo visual y la televisión juega un rol
importante. Pues bien, fomentemos
el uso del Internet para obtener cierto tipo de información
cultural acorde a su edad. Evidentemente, la infancia es el mejor
momento para una adecuada formación cultural.
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